La red terrorista Al-Qaida en Irak se atribuyó ayer el primer acto de venganza por la muerte de su líder Abú Musab al- Zarqawi. Sus víctimas fueron dos jóvenes militares estadounidenses con cara de niños, cuyos cuerpos fueron hallados en lunes por la noche tan deformados que no se podrá confirmad su identidad hasta que se les realicen pruebas de ADN. «En sus cuerpos hay señales de tortura, resultan muy claras», dijo el general Abdul Azziz Mohamed Jassin, jefe de operaciones del Ministerio de Defensa iraquí.