Pesa el 2-0 en contra, los precedentes históricos le niegan la esperanza y las sensaciones traídas desde Málaga le colocan al borde del abismo. Y sin embargo, el Baskonia sigue vivo y dispuesto a posponer unas vacaciones prematuras. El primer tramo de la serie final por el título liguero ha indigestado por completo el organismo azulgrana. A pesar de haber mantenido intacto su instinto batallador, siempre se sintió incómodo con un rival confiado en una fuerza superior y con un arbitraje por momentos parcial, un factor que no ha determinado el resultado actual del 'play off' pero que sí ha condicionado la naturaleza del juego vitoriano, especialmente en el segundo duelo.
Tras este duro tránsito en tierras andaluzas, el Baskonia vuelve a casa, al Fernando Buesa Arena, el recinto que debe mantenerse sin tacha, limpio de victorias visitantes. Es el mismo lugar donde el Unicaja quiere levantar el trofeo. La ecuación cajista es simple. Si no es hoy, puede posponer los festejos hasta el viernes. Pero el TAU tiene que alimentar su optimismo segundo a segundo a base de sudar sangre en cada posesión, en cada defensa, exprimiendo las virtudes de un juego que ha dado sonadas alegrías a su afición durante toda la temporada.
Para los hombres de Velimir Perasovic llega el momento de reivindicar su baloncesto ante un rival de hechuras superiores, que hasta ahora ha explotado metódicamente sus recursos y las carencias de un contrario abocado a la epopeya. Con Prigioni debilitado después de su arranque de raza del domingo tras veinte días sin entrenar y un Erdogan que apenas se ha podido calzar la zapatilla en su pie derecho debido a un esguince de tobillo.
Incertidumbre
De cara al choque de hoy, Velimir Perasovic cruza los dedos para contar con un base todavía enfermo y un escolta aún dolorido. Es un momento crítico y nadie quiere borrarse de la causa. Sin embargo, el turco no pudo entrenarse durante la sesión verpertina de ayer en el Buesa Arena y Prigioni lo hizo a menor ritmo que sus compañeros. La certeza de que ambos tomen parte en la batalla está todavía en el aire y la incógnita no se despejará hasta momentos antes del arranque del partido.
En una tesitura de máxima urgencia, el TAU debe abrazar más que nunca el factor ambiental del Buesa Arena, hoy repleto e incandescente, pero también habrá de pulir sus recursos para que la fe no se quede como único sustento de la épica.
Porque ganar al Unicaja obliga a un ejercicio baloncestístico de máxima pericia. No se puede esperar menos de una final de Liga ACB. La amplitud y calidad de la plantilla que dirige Sergio Scariolo requiere una minimización total de errores, un despliegue físico de impresión y un sexto sentido para desentrañar sus numerosas trampas tácticas. Sin negar en absoluto su entrega y esfuerzo en los dos duelos pretéritos, el Baskonia no pudo ligar todos los ingredientes en Málaga. Ahora llega la hora de la rectificación, de mantener el tono defensivo óptimo y recuperar el protagonismo atacante de Luis Scola o la puntería desde el perímetro de sus exteriores. Todo eso y mucho más para emprender una remontada titánica
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