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Miércoles, 21 de junio de 2006
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ECONOMÍA
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UGT atribuye a su relación con LAB la ruptura del 'frentismo' sindical en el País Vasco
Asegura que sus afiliados están empezando a perder el miedo
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UGT de Euskadi reanudó sus relaciones con LAB en secreto hace más de un año y medio, según reconoció ayer su secretario general, Dámaso Casado. La iniciativa ha tenido hasta ahora como «consecuencia» más importante la ruptura de los bloques sindicales de nacionalistas y no nacionalistas, subrayó. Ese hecho es, a su juicio, el «avance sindical más importante que se ha producido en los últimos tiempos» en el País Vasco. La desaparición de ese 'frentismo' es la base para avanzar en otros asuntos, como la unidad de acción, apuntó.

Casado dio ayer cuenta de las decisiones el lunes por el comité nacional de su central -el máximo órgano entre congresos-, entre las que figura la de instar al Gobierno vasco a que convoque una mesa de diálogo social permanente, que pueda dar frutos como los logrados en el proceso que ha impulsado la Administración central.

Ante el bloqueo de la negociación colectiva, UGT aboga por la «autocrítica» y por dar prioridad en los convenios a capítulos como la estabilidad laboral y los aumentos salariales, frente al protagonismo de la reducción de jornada, a la que se opone radicalmente la patronal. Ésta es, en su opinión, la causa del retraso en la firma de los convenios y que mantiene desde hace años a cerca de la mitad de los trabajadores vascos sin la cobertura laboral adecuada.

Esta incertidumbre sobre los acuerdos colectivos y los costes laborales, añadida a la inseguridad fiscal, genera una «gran preocupación» entre los empresarios, denunció Casado; una situación que, a su juicio, repercute al final de forma negativa sobre los trabajadores.

Elecciones sindicales

El comité nacional de UGT-Euskadi trató también el proceso de elecciones sindicales, que de aquí a fin de año deberá renovar la mitad de los delegados en la comunidad autónoma. Recordó Casado al respecto que el 43% de los empleados no tiene representación sindical -la mayoría por pertenecer a empresas de menos de seis operarios-, lo que repercute en las relaciones laborales y, en especial, en la seguridad, puesto que no existen delegados de prevención.

Además, explicó que tras una década de acoso por parte del mundo radical, los afiliados de su organización están comenzando a perder el miedo gracias a la desaparición del terrorismo en los últimos años. Ello está permitiendo a UGT formar candidaturas en zonas donde antes no le resultaba posible, lo que, según aventuró, se dejará sentir en el resultado de los comicios y le hará recuperar parte del terreno perdido.

Casado sostuvo la representación de su central no se corresponde ni con su afiliación ni con su trabajo y que es consecuencia del «miedo» y del «chantaje» al que se han avisto sometidos sus dirigentes. «La situación está cambiando radicalmente», dijo, aunque recordó que los cambios en el mapa sindical son muy lentos.



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