La Comisión Europea tiene previsto aprobar hoy una propuesta de reforma sustancial de la Organización Común de Mercado (OMC) del vino para hacer frente a los excedentes endémicos que padece el sector, y que evidencian el fracaso de la regulación aprobada en 1999 tras difíciles negociaciones.
Los planes de Bruselas persiguen el arranque de 400.000 hectáreas de viñedos en un periodo de cinco años y barajan una financiación comunitaria 2.400 millones de euros. El objetivo no es baladí, ya que la superficie de viñedos de la UE asciende a 3,2 millones de hectáreas. Por lo tanto, la medida afectaría a un 12,5% del total.
Las primas que ofrecerá la Comisión irán disminuyendo en el tiempo para apremiar más a los agricultores a tomar decisiones tempranas. Simultáneamente, propondrá acabar con las destilaciones de crisis, inicialmente concebidas como un mecanismo de respuesta a situaciones excepcionales, pero que se ha convertido en un recurso habitual para los excedentes de producción, cifrados en unos 15 millones de hectolitros sobre un total de 178 millones.
Convencer a los países productores de la necesidad de acometer esta reforma, mucho más profunda que la anterior, no va a ser fácil. Francia, con una producción de 55 millones de hectolitros, va a la cabeza en el 'ranking' comunitario, seguida de Italia (51 millones), España (43 millones) y Alemania (33 millones).
La OCM de 1999 contemplaba una reestructuración y reconversión de viñedos con un límite de 54.000 hectáreas por campaña. La plantación de nuevas viñas quedaba prohibida hasta 2010, pero se aceptó la constitución de reservas de derechos de plantación para 68.000 hectáreas hasta 2003.