UGT-Euskadi ha descartado suscribir el documento de apoyo al proceso de paz que negocia con LAB desde hace más de año y medio si no es respaldado por las otras dos grandes centrales de la comunidad autónoma vasca, ELA y Comisiones Obreras. Así lo indicó ayer el secretario general del sindicato, Dámaso Casado, quien, por el contrario, sí estaría dispuesto a dar su aval público a un texto que no contara con el soporte de las centrales navarras, pese a que desde LAB esta circunstancia ha sido considerada irrenunciable.
Según Casado, de salir adelante, el acuerdo deberá sellarse en las próximas semanas -en cualquier caso antes de que finalice el verano-, dado que no tendría sentido llevar más alla el plazo cuando el presidente del Gobierno está a punto de comunicar al Parlamento español el comienzo de «la negociación con ETA». Pese a que las conversaciones transcurren a un ritmo «muy lento», precisó, «falta muy poquito» para alcanzar el acuerdo con LAB, cuyos últimos cambios, según ha podido saber este diario, desconoce al menos una de las centrales cuya firma se busca, CC OO de Euskadi.
Tras sufrir varias modificaciones en los últimos meses, el texto que debaten LAB y UGT ha renunciado a 'tocar' el capítulo de la territorialidad vasca, en un intento de acercar su contenido a la posición que mantiene UGT y CC OO en Navarra, que rechazan cualquier referencia, incluso indirecta, a este asunto. El texto de cualquier acuerdo que se alcance, precisó el sindicalista al respecto, deberá acatar la legalidad, meta que considera «muy avanzada» en la redacción final del mismo. Una legalidad que pasa por la de las comunidades autónomas, insistió Casado, y que «hay que respetar».
«Referencia genérica»
El escrito, continuó, hará una referencia muy «genérica» a la situación que vive Euskadi y mostrará el apoyo de los firmantes al proceso de paz, sin hacer referencias a las posiciones de cada parte ni a las situaciones que se viven. También recoge el respeto a la pluralidad vasca, apuntó.
A preguntas sobre si hace referencia a la violencia, el secretario general de UGT-Euskadi respondió que la declaración se limita a «recoger el apoyo al proceso de paz y a la normalización, liderados por los partidos políticos». Tampoco mencionará, añadió, la situación de enfrentamiento sindical, una de las condiciones que el secretario general de Comisiones de Euskadi, Josu Onaindi, había puesto para adherirse a una declaración como la que se persigue.
El sindicalista destacó que el papel de las víctimas del terrorismo -entre las las que su central se encuentra, según recordó- debe limitarse a la participación y a recibir el respaldo y reconocimiento de todos, pero nunca a dirigir el proceso de paz, que es tarea de los partidos políticos, con el liderazgo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Respecto a los ataques de que han sido objeto algunas sedes de UGT en las últimas semanas, desveló que había pedido a LAB «que controlara a Segi» -organización juvenil de la izquierda abertzale- y que las acciones no se han vuelto a repetir. Además, señaló que ha recibido en «privado» la condena a las mismas por parte de ELA, un reconocimiento que considera suficiente para seguir adelante con el proceso de negociación del documento sobre el proceso de paz.