¿Constituye la unidad de España un bien moral sobre el que la Iglesia católica se debe pronunciar? Y esta unidad, ¿está en riesgo real? Ambos interrogantes serán abordados hoy y mañana por la asamblea plenaria extraordinaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), integrada por 66 obispos residenciales y 12 auxiliares. Sin embargo, el Episcopado adelantó ayer que no tiene previsto aprobar ningún documento específico sobre la unidad de España como «bien moral» y sí realizar una reflexión de «carácter pastoral» sobre la situación religiosa, social, cultural y política de España.
Los prelados acuden a una convocatoria atípica, si se tiene en cuenta que se trata de la segunda plenaria extraordinaria de su historia y, a diferencia de la primera -celebrada en Santiago de Compostela en 1999 para preparar el Jubileo-, se centra en diagnosticar «con detenimiento» aspectos relacionados con la situación general de España.
La inusual cita fue decidida en la anterior asamblea plenaria ordinaria, celebrada el pasado mes de marzo, una vez que una corriente mayoritaria de los obispos constató que tenían múltiples y delicados frentes abiertos -la educación, el papel de la familia, la pugna con el Gobierno en asuntos varios- y que la situación sociopolítica -reformas estatutarias, alto el fuego de ETA y plan de paz en el País Vasco- exigía un examen profundo. La elección de la fecha de esta 'cumbre' eclesiástica extraordinaria para los días 21 y 22 de junio fue decidida por el Comité Ejecutivo del Episcopado, la cúpula de los obispos, integrada por siete miembros y no fue aleatoria.
La plenaria ha suscitado multitud de controversias previas y, como suele ser habitual cuando se toca la «sustancia e identidad» de España, ha provocado un debate interno en la cúpula eclesiástica. Con los dos conocidos polos 'religioso-identitarios' que conviven en su seno. La corriente mayoritaria representada por el ala más conservadora del Episcopado frente a la minoritaria, y más abierta, encabezada por el mismo presidente de la CEE y obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez.
Reflexión genérica
La cuestión de fondo, en las vísperas de la reunión plenaria, residía ya, no tanto en el debate de la delicada cuestión de la unidad de España, sino en si se pondría, negro sobre blanco, en una instrucción pastoral específica. De momento, según fuentes episcopales, no va a ser así. Entre otras cosas, porque generaría una anómala situación durante la visita papal. Cuestión distinta es cuando pasen unos meses, dado que la corriente más conservadora de los obispos -con los arzobispos de Toledo, Antonio Cañizares, y de Madrid, Antonio María Rouco Varela, al frente- parece no estar por la labor de dejar este asunto al margen de los posicionamientos de la jerarquía católica.
La permanente del Episcopado abordó durante su reunión de ayer las líneas maestras sobre las que discurrirán los debates en la plenaria. En una nota oficial, la CEE confirmó por la tarde que se ha elaborado un esquema como base para la reflexión pastoral con el fin de facilitar el trabajo de los obispos. «Se trata de un cauce para el diálogo, no de un borrador de documento», señala el comunicado. La comisión que ha preparado la asamblea estaba integrada por Eugenio Romero, obispo auxiliar de Madrid, Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona, y Adolfo González Montes, obispo de Almería.
El asunto de la unidad de España, por tanto, será abordado, pero su concreción final no figurará con perfil propio en un documento pastoral específico, sino que quedará subsumido con alguna posible alusión concreta en una declaración matizada y de carácter genérico, emparentada con otras reflexiones de índole sociopolítica entre las que podría figurar la próxima visita del Papa.