La primera ocasión en que el modisto francés Hubert de Givenchy (Beauvais, 1927), «un caballero de los que ya no hay», visitó el Museo del Traje de Madrid, quedó «enamorado», relata Carmen Pérez de Andrés, subdirectora del centro. Poco tiempo después, tres trajes suyos llegaban al museo, junto a la promesa de influir en sus clientas para conseguir una donación más importante. «Quiero daros algo de Audrey Hepburn», afirmó.
Y ha cumplido con creces su palabra. El vestido fetiche con el que la Hepburn pululaba de fiesta en fiesta por la noche neoyorquina en 1961, ese «sencillo, pero bien confeccionado traje de satén» que vestía el personaje de Holly Golightly en la comedia romántica de Blake Edwards 'Desayuno con diamantes', luce desde ayer, y hasta el 9 de julio, en Madrid.
La responsable de la exposición está encantada con la predilección que siente Givenchy por la sala española. «Es de destacar que prefiera donar su obra a España antes que dejarla en Francia», comenta. Especialmente, con obras tan valiosas. «Una vez que están en el museo, sólo se valoran a efectos de seguro», explica Pérez de Andrés. Pero en una subasta su precio sería difícil de calcular.
Tres trajes iguales
Para muchos, esta pieza de seda, los guantes y la boquilla que componen el conjunto se asocia a la imagen de la actriz nacida en Bruselas en 1929 y a su interpretación del tema 'Moon River'. Su valoración escapa a criterios racionales, por lo que «un fetichista podría pagar cualquier cosa», señala la subdirectora del museo.
Y, sin embargo, no es una pieza única. Givenchy fabricó tres trajes iguales para la película. «Es algo hab itual en los rodajes, y a su término los recuperó». Uno de ellos se lo dio al escritor Dominique Lapierre para una causa benéfica, otro lo guarda él y «el que se usó en la película es el que ha llegado al museo».
Entre las donaciones destaca un 'deshabille' -«una especie de salto de cama»- donado por madame Paul-Annick Weiler, nieta de la reina Victoria Eugenia, y que perteneció a la esposa de Alfonso XIII. Una pieza realmente interesante, pero que no podrá admirarse, dado que no estará expuesta porque «no tiene que ver con el resto del conjunto».
También se exhiben un traje confeccionado por Givenchy para la mujer de Yul Brynner y otros siete diseños. Entre ellos, «un conjunto de vestido, chaqueta y sombrero bordado con abalorios azabache» pensado para la Hepburn, la musa del diseñador francés. «Givenchy no se convirtió en mejor modisto porque Hepburn vistiera su ropa en el cine, pero sí le hizo mucho más famoso».