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Viernes, 23 de junio de 2006
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DEPORTES
PELOTA
Merino defiende a La Rioja en la Copa en Barcelona
El pelotari jugará la semifinal ante Navarra en el Vall D'Hebron El de Villar de Torre ya ha vencido a sus dos posibles rivales
Merino defiende a La Rioja en la Copa en Barcelona
MERINO, de blanco, representante riojano en la Copa. / EL CORREO
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Miguel Merino Soto es uno de los pelotaris riojanos que puede ser considerado como modelo dentro de una nueva generación de deportistas con la vitola del éxito. Nació el 29 de diciembre del 86 en Villar de Torre y en sus genes llevaba un toque especial, una forma de estar en la cancha, de tocar la pelota. En definitiva, de ser pelotari.

A lo largo de su corta trayectoria en el campo aficionado ha cosechado numerosos éxitos. Su talón de Aquiles es la debilidad de sus manos, quizá porque golpea demasiado fuerte o quizá por su juventud. Anhela pasar página de esta desagradable circunstancia conforme su cuerpo se desarrolle en plenitud.

Ha defendido a la Federación Riojana de Pelota en tres Torneos de Federaciones. En los dos anteriores no pudo culminar todo su saber por el problema apuntado. Pero este año las circunstancias han cambiado. Hoy, a las cinco de la tarde y en el frontón Vall d'Hebron de Barcelona, jugará un partido muy importante para sus aspiraciones presentes y futuras. Disputará frente al representante navarro la semifinal de la Copa del Rey, preámbulo de su sueño: estar en la final. El otro finalista saldrá del duelo entre Andalucía y Zamora.

Un choque complicado

El joven pelotari sabe que no será una tarea sencilla. Su rival en semifinales será o Urzainki o Errea. «Errea es delantero y sabe acabar bien el tanto; además, tiene una derecha muy poderosa. Urzainki es ambidiestro, juega de zaguero, como yo, y pega muy fuerte», explica. No obstante, Merino ya ha sido capaz de vencer a ambos: en el Labrit de Pamplona ganó a Errea y en Nájera, a Urzainki.

El joven dice llegar a la cita «físicamente bien y anímicamente preparado», y señala que ser el único riojano de la cita no supone una presión extra: «No me preocupa y no me responsabiliza demasiado. Tengo que hacer mi partido y lo demás ya se verá». No conoce el frontón de Barcelona, pero sabe que «es de suelo pintado y que la pelota sale muy dura. Favorece a los pelotaris de poder, así que tendré que jugar a tope para hacer algo importante».

Las esperanzas riojanas en este torneo están en manos de un dignísimo representante que dejará constancia de su juego y valer en tierras catalanas y ante una federación muy poderosa como es la navarra.



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