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Viernes, 23 de junio de 2006
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El Pentágono acusa a ocho militares del asesinato de un civil en Irak
Las fuerzas norteamericanas matan de 'forma accidental' a una media de un civil diario
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Asesinato, secuestro, hurto, conspiración. Éstos son sólo los cargos principales que el Ejército estadounidense ha presentado contra ocho de sus hombres que servían en Irak. Según la confesión de siete de ellos, entraron de noche en la población de Hamdania, al oeste de Bagdad, en busca de insurgentes. Por algún motivo que no ha sido explicado, los siete marines y un miembro de la Marina que les acompañaba como parte del cuerpo médico fueron directamente en busca de Hashim Ibrahim Awad, un impedido al que sacaron a la fuerza de su casa y ejecutaron en la carretera de varios disparos. Luego, robaron una pala de una casa cercana, la colocaron junto al cadáver para simular que cavaba una zanja en la que enterrar explosivos, y le colgaron un rifle AK-47 con el que acusarle de ser un insurgente. Otros cuatro militares están acusado de falsificar los informes para encubrir el asesinato.

El anuncio se hizo desde el cuartel general de los Marines en San Diego, Camp Pendleton, donde los ocho hombres acusados de asesinato han sido encarcelados mientras se organiza el juicio. La presumible atrocidad -que sus familias y abogados niegan vehementemente con el argumento de que las confesiones son falsas y les fueron arrancadas bajo amenaza de pena de muerte- se suma a varios casos de masacres ocurridos en los últimos meses, que dan fe de la degradación moral de las fuerzas norteamericanas tras tres años acosados por la insurgencia, en un traumático recuerdo de Vietnam.

Matanza de Haditha

El principal es la matanza de Haditha, en la que murieron veinticuatro civiles, entre ellos niños y ancianos, pero también el asesinato premeditado de tres detenidos el 9 de mayo. Los cuatro soldados involucrados en este caso también están acusados de amenazar de muerte a uno de sus compañeros si reportaba el incidente.

A estos casos de alto perfil hay que sumar el asesinato 'accidental' de civiles que el año pasado se produjeron a una media de uno diario, según los propios informes del Pentágono, que no realiza más que inspecciones rutinarias sobre estas muertes que se producen en controles de carretera o a lo largo de los convoys militares.

El balance de estas víctimas colaterales es tan alto que el 'número dos' de la comandancia americana en Irak, general lugarteniente Peter Chiarellu se ha propuesto reducirlo a uno a la semana, por temor de que perjudique las relaciones de las tropas estadounidenses con la población.

Parte de ese esfuerzo para apaciguar los ánimos son las reuniones de los comandantes con los líderes de las comunidades. En una de ellas, ocurrido el pasado 1 de mayo, los iraquíes protestaron por el asesinato de Ibrahim Awad, lo que dio inicio a la investigación que ha llevado al encarcelamiento de estos ocho hombres. m.gallego@diario-elcorreo.com



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