El PP echa de menos una respuesta más rotunda del Gobierno a la «chulería» de ETA con un desmentido a su último comunicado porque no le parece suficiente el comentario del ministro del Interior que, el miércoles, pidió a los terroristas que abandonen las armas y rechazó cualquier posibilidad de que obtengan un precio político por ello. Mariano Rajoy instó ayer a José Luis Rodríguez Zapatero a responder a la banda y negar la existencia de compromisos adquiridos para la declaración del alto el fuego, cuyo cumplimiento están exigiendo ahora los terroristas.
La desconfianza del primer partido de la oposición con respecto de las decisiones del Gobierno ante el proceso de paz sigue presidiendo el clima de relaciones entre ambos. A pesar de que, tras su encuentro en La Moncloa inmediatamente después de la proclamación del alto el fuego, Rajoy dijo que el presidente le aseguró que no tenía compromiso previo alguno con ETA, ayer, el líder de la oposición volvió a pedir a Rodríguez Zapatero que ratifique públicamente este extremo.
«Espero que el Gobierno no tenga ningún compromiso con la organización terrorista ETA porque eso sería de una enorme gravedad», dijo durante una visita a Pontevedra. En su opinión, la exigencia de los etarras al Gobierno para que «cumpla sus compromisos de alto el fuego» forma parte de su «chulería» y de la «bronca» que le echa al Ejecutivo, al mismo tiempo que abunda en la tesis, defendida por el PP, de que es la banda la que dirige el proceso y le dice a Rodríguez Zapatero «lo que tiene que hacer».
«Sería bueno que algún miembro del Gobierno salga y diga que no tienen ningún compromiso con la organización terrorista ETA», insistió el líder de la oposición. Rajoy, que dijo echar de menos «mayor contundencia y claridad» en el Gobierno, cree que Zapatero «no debería llamarse a engaño» sobre las perspectivas del proceso de paz. «El mensaje que hay que transmitir a ETA es que no tiene más alternativa que dejar de matar y que el Estado de Derecho, la democracia y la sociedad española no le van a dar nada», abundó.
Proceso «largo»
José Luis Rodríguez Zapatero pasó por alto el emplazamiento de Mariano Rajoy y evitó confirmar o desmentir los supuestos compromisos con ETA. El presidente del Gobierno reclamó «sosiego» ante el último comunicado de la banda ya que, como el proceso «va a ser largo y va a exigir tiempo», no es posible «hacer cada día una valoración» de todo lo que sucede y se dice.
El jefe del Ejecutivo compareció en La Moncloa junto al presidente argentino, Nestor Kirchner, y aunque fue preguntado de forma directa sobre los eventuales obligaciones que pudo contraer con ETA antes del cese de actividades no contestó. Prefirió pedir «sosiego y perspectiva» para analizar el texto de los terroristas en su justa medida.
El mutismo de Zapatero se sumó así al de otros miembros del Ejecutivo y del PSOE. Nadie despejó los interrogantes planteados por Rajoy. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y el portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, se limitaron a censurar en declaraciones en la Cámara el comportamiento de los populares y a exigirles que no den «pábulo» a los comunicados de ETA porque así lo único que hacen es «alentar el discurso» terrorista.
López Aguilar reclamó al PP «contención y mesura» porque su discurso ante el proceso de paz resulta «absolutamente indigno e impropio» del primer partido de la oposición. El Gobierno, subrayó, combate a la banda «en todos los frentes» y puso como ejemplo el último golpe al aparato de extorsión de ETA. López Garrido subrayó que el PP no tiene «ningún fundamento» para alimentar «la desconfianza y el recelo» hacia el Ejecutivo.
Fuentes gubernamentales se remitieron a las palabras de Rubalcaba, que indicó que los únicos compromisos del Ejecutivo son con el Estado de Derecho, y a las del propio presidente el 22 de marzo. Con los representantes de ETA, reiteran desde Moncloa, se acordó un procedimiento, que es el que está en marcha -alto el fuego, verificación y apertura de contactos- y nada más. Ni se habló de presos, ni de armas ni mucho menos de contrapartidas políticas y así se lo transmitió Zapatero a Rajoy, subrayaron.