El secretario general del PSE-EE quiso ayer aportar algo de «racionalidad» al debate y restar valor al último comunicado de ETA, en el que la banda exige «garantías» al Gobierno de que no habrá límites políticos al proceso para erradicar la violencia. Patxi López negó que la organización terrorista sea un «interlocutor político» con el que abordar el futuro del País Vasco y recalcó que «ETA ni condiciona, ni propone, ni tutela, ni lo hará en el futuro, el necesario diálogo político en Euskadi». «Da igual lo que diga en sus comunicados porque no van a ninguna parte», subrayó.
El líder de los socialistas vascos pidió, en este sentido, a los partidos nacionalistas ser «los primeros» en deslegitimizar las «pretensiones impositivas» de la banda. A su juicio, a esas formaciones democráticas les corresponde «dejar meridianamente claro» que la paz «no se mezcla con reivindicaciones nacionalistas» y que «ETA no es un agente político de este país». Unos conceptos que reconoció, satisfecho, haber oído ya a lo largo del día de diversos dirigentes de las formaciones aludidas.
López, que ofreció una charla en el Forum Deusto bajo el título 'Euskadi, una oportunidad para la paz', abordó la situación tras el documento hecho público el miércoles por la banda, un texto que, según dijo, trata de «crear confusión». Tras recordar la necesidad de «tiempo y paciencia» para «no equivocarse y no dar saltos en el vacío», el secretario general del PSE-EE pidió «un mínimo sentido del realismo» para entender que no se podrá solucionar «en unos meses lo que no ha sido posible arreglar en décadas de padecimiento».
El dirigente quiso «dejar las cosas bien claras» y rechazó que, como se podía desprender del comunicado de ETA, el Gobierno mantenga compromiso alguno con la organización. Según recalcó, el único compromiso del Ejecutivo «es con los ciudadanos» y consiste en «hacer lo posible para conseguir la paz y la libertad». Su discurso recordó entonces los «cuatro principios» que guían a los socialistas tras la declaración de alto el fuego permanente, algunos de ellos ya usados en intervenciones anteriores.
Izquierda abertzale
Insistió en que el final de la violencia no será «un regalo de ETA» ni supondrá poner «en subasta» el Estado de Derecho. «Si el sistema democrático no claudicó cuando ETA mataba, con mucha menos razón lo va a hacer ahora», aseguró. López volvió a recalcar la necesidad de que la izquierda abertzale recorra el «camino» hacia «la legalidad» y asuma el respeto a «la ley y las reglas del juego».
Las víctimas constituyen, dijo, otro de los pilares para el PSE. Exigió para los damnificados «memoria, dignidad y justicia», aunque precisó que su papel como «referente» en el proceso «no es incompatible» con intentar «incluso a través de un diálogo entre el Gobierno y ETA, el abandono de las armas». El líder de los socialistas reconoció, no obstante, que hará falta «pedagogía democrática» para superar «comportamientos indignos» como los demostrados durante el juicio por los acusados de asesinar a Miguel Ángel Blanco.
Tras repetir que la paz no conllevará «precio político alguno» ni será «moneda de cambio» para satisfacer «ningún proyecto partidista», Patxi López sostuvo que el diálogo para poner fin al terrorismo no abordará «ni soberanía, ni territorialidad, ni autodeterminación». En este sentido, insistió en la importancia del consenso y deseó que el PP se sume al resto de partidos. «Es el momento de tener visión de país y sentido de Estado», advirtió, al tiempo que subrayó que el camino hacia la paz, «con el PP o sin él, no se puede parar». Convencido de que se afronta «la mejor oportunidad que hemos tenido nunca» de acabar con ETA, el líder socialista abogó por impulsar un «patriotismo vasco digno de tal nombre» que haga hincapié «en lo que puede unir a toda la sociedad vasca y no en lo que nos separa».