España volvió a ser en 2004 el peor alumno de la clase en el respeto de sus obligaciones con el cambio climático. Datos publicados ayer por la Agencia Europea del Medio Ambiente revelan que ese año, el último del que se disponen estadísticas consolidadas, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) crecieron en el país un 4,8% (19,7 millones de toneladas), muy por delante de las 5,1 millones de toneladas (0,9%) de Italia, el segundo principal incumplidor de la Unión.
En junio de 1998, los Estados miembros de la UE asumieron un compromiso sobre el reparto de la carga de los acuerdos de Kioto, en virtud del cual a España se le permitía incrementar hasta un 15% sus emisiones de gases de efecto invernadero en el horizonte 2008-2012, con respecto a 1990. El pacto, que era en cambio muy restrictivo para otros socios comunitarios (a Alemania se le exigían reducciones del 21%%), respondía a la necesidad de respetarle a España, como a otros socios menos desarrollados de la UE, un cierto potencial de crecimiento económico no lastrado por restricciones medioambientales.
Pero España ha agotado largamente ese margen, porque el crecimiento acumulado en 2004 de sus emisiones de GEI era del 47,9%. Sólo le superaba Chipre, con un 48,2%.
Asegura la Agencia que el desbarate de las emisiones españolas de CO2 (uno de los GEI) en 2004 responde a la sequía que se vivió ese año, y que obligó a generar electricidad fundamentalmente en térmicas alimentadas por combustibles fósiles, en lugar de utilizar el sistema hidráulico de generación. El aumento total de las emisiones de GEI en la UE-25 fue en 2004 un 0,4% (18 millones de toneladas) superior a las de 2003.
Esas cifras totales son inferiores a las solas de España porque otros socios comunitarios han efectuado reducciones de vertidos. Alemania lo ha hecho en 9,1 millones de toneladas, Dinamarca en 6 y Finlandia en 4,2.
El volumen de vertidos de GEI de 2004 en la UE-15 fue un 0,9% inferior al registrado en 1990, año de referencia para los cálculos de Kioto. El porcentaje se encuentra muy lejos del compromiso asumido para el horizonte 2008-2012, que es de un -8% para la UE-15.
En la Europa de los 15, los mayores incrementos de emisiones se observaron en el transporte por carretera (12 millones de toneladas más o el 1,5%), las empresas siderúrgicas, que acrecentaron ese año sus vertidos de CO2 en 8 millones de toneladas (el 5,4%), y el refino de productos petrolíferos (3,9 millones de toneladas o el 3,3%).
La Agencia considera que la tendencia de la UE en relación con los gases de efecto invernadero es inadecuada, y que deben ponerse en práctica todas las políticas previstas para reducir las emisiones. En este marco, los planes de atribución de derechos nacionales de emisión para el periodo 2008-2012 deberían ser particularmente ambiciosos, según la Agencia.