El Correo Digital
Domingo, 25 de junio de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Explíquense
Con todos los respetos y sin que en ningún momento se me atribuya la intención de poner en un brete a los líderes del Partido Popular, me gustaría que alguno de ellos, o si están muy ocupados algún obispo de la Conferencia Episcopal que patrocina los programas más violentos contra Cataluña y su Estatut, respondiera a una pregunta que llevo clavada en la mente desde que se aprobó el referéndum. Es una pregunta simple y creo que muy claramente formulada, por más que se me antoja difícil de responder. Si lo hacen, atenderé con la mejor voluntad al rigor del razonamiento por el que se llega a una conclusión, porque desde que me la planteé vivo asomada al precipicio de la sinrazón y del vértigo, zarandeada por la imposibilidad de hallar la respuesta. Ésta es la pregunta:

¿Por qué el Estatut de Cataluña que fue aprobado con el 75% de los votos afirmativos de una participación que no sobrepasó el 49,4% de los posibles votantes, no ha conseguido, según palabras de Mariano Rajoy, la cota de legitimidad suficiente como para convertirse en la ley de todos los catalanes, lo que le ha llevado a impugnar el referéndum, y en cambio sí parece que el Estatuto gallego que fue votado por el 28% de la población votante consiguiera inmediatamente esa legalidad, como lo demuestra el hecho de que Galicia fue gobernada por el Partido Popular durante más de veinte años sin que Rajoy ninguno pusiera en entredicho su legalidad?

Llevo varios días con sus noches dando vueltas al asunto y desatornillándome los sesos en busca de una solución, pero no la encuentro. Como no sea que el Partido Popular considere que el 28% de gallegos que votan cuenta lo mismo que el 80% de catalanes o valencianos o mallorquines o andaluces. Y si es así, ¿por qué? ¿Es que acaso las bases gallegas, siempre según el PP, no han alcanzado aún el nivel deseado de práctica democrática y con que voten sus líderes y sus empresarios y sus profesionales es suficiente? ¿O por el contrario sólo se exige el voto a la clase trabajadora que consigue la legalidad en nombre de todos los colectivos profesionales, curas incluidos?

Si no es Rajoy, que me conteste Piqué, la eterna 'voz de su amo', que por lo mismo nos merece la máxima credibilidad 'popular', y si no alguno de los contertulios de las radios que oigo en los taxis que braman a todas horas indignados protestando contra la ilegalidad del Estatut.

No sé qué ocurre, que desde que el PP ha convertido la oposición en estrategia de crispación, la verdad, no entiendo nada.



Vocento