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Domingo, 25 de junio de 2006
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Nadal, la bestia contra la hierba
El mallorquín llega a Wimbledon, tierra de pasto de Roger Federer, y puede medirse en tercera ronda con Agassi, que se despide del tenis
Nadal, la bestia contra la hierba
AMIGOS. Berasategui y Corretja creen que Nadal tiene potencial para ser un gran jugador de hierba. / REUTERS
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Rafael Nadal comenzará mañana su tercera travesía por las pistas de Wimbledon con la esperanza de acabar con el choque cultural del tenis español con el juego en superficie de hierba desde que Manuel Santana ganó la final a un americano largo y especialista en dobles, Dennis Ralston, en 1966. Desde aquel tiempo, en el que el tenis comenzaba a integrar los campos divididos de los aficionados y de los profesionales, la competición ha cambiado mucho, pero hay cosas que no parecen variar. Wimbledon da supremacías estables y eso no incluye a sucesivos números uno de la tierra batida, como Bruguera, Moyá o Ferrero.

En los cuarenta años que van desde la victoria de Santana, 24 torneos han caído en las manos de jugadores que han ganado al menos tres veces. Newcombe (3), Borg (5), McEnroe (3), Becker (3), Sampras (7) y Federer (3). Tras perder en la final de París la oportunidad de tener todos los torneos del Grand Slam en el mismo año, el suizo tiene ahora la de igualar a Sampras y acercarse a Borg en el número de victorias consecutivas.

Sólo cuatro jugadores han superado la barrera de las especialidades de la tierra batida y la hierba y han ganado desde 1966 en Roland Garros y en Wimbledon: Rod Laver, Jan Kodes, Bjorn Borg y Andre Agassi. No es imposible, pero sólo Borg ganó los dos torneos en el mismo año y, además, en tres ediciones consecutivas.

El palmarés de Rafael Nadal en las pistas del club All England empezó de manera prometedora: llegó a la tercera ronda en 2003, convirtiéndose en el segundo tenista más joven de la historia, con 17 años, en llegar a ese nivel. El primero, con 16 años, fue Boris Becker. Pero en 2004 no acudió por lesión y en 2005 cayó en la segunda ronda.

Nadal ha manifestado su deseo de superar la barrera de las especialidades, aunque su juego de tierra batida parece de difícil adaptación a la hierba. Éste fue el reino de Peter Sampras que, con cierto parecido a Federer, dictó el canon del servicio potente, la economía de gestos y la precisión.

La plataforma

El mallorquín ha acometido este año su proceso de adaptación jugando en el torneo de Queen's, que suele ser la plataforma para Wimbledon. Llegó a cuartos de final tras cosechar dos victorias contra oposición menor y se retiró de su partido contra Leyton Hewitt por un dolor en el hombro cuando empataban a un set.

Pero el hecho de que la prevista hegemonía del impecable Federer en el tenis mundial haya sido quebrada por un tenista español que le ha ganado en sus últimos cuatro encuentros ha llevado estos días al periódico 'The Daily Telegraph' a presentar la edición de este año de Wimbledon como la batalla: «Matador versus Maestro».

Pocos creen que Nadal pueda disputar la final con Federer, pero esa es la única opción de ver la reedición de la de París: son los cabezas de serie uno y dos. La travesía de Nadal se inicia con un encuentro con el número cuatro del tenis inglés, Bogdanovich, y depara un posible choque con Agassi en la tercera ronda.

El americano ha anunciado su retirada y éste será su último Wimbledon, un torneo que retó con su revolucionario gusto indumentario y que acabó conquistando para el deleite del público, que supo apreciar, frente a la imposición de los autómatas, al último genio del tenis actual. Nadal-Agassi en tercera ronda puede deleitar.

En el cuadro de la competición, los nubarrones crecen a partir de ahí. El croata Ljubicic, que se ha quejado de posibles infracciones de Nadal en París por el tiempo empleado entre servicio y servicio, espera su revancha en cuartos y Roddick o Hewitt esperan en semifinales. Y todo sobre la hierba, que los tenistas españoles han considerado desde 1966 un territorio sólo apropiado para las bestias.



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