La especialidad de William F. Sharpe es «pasar de la teoría de la Economía a la práctica». Él ha pasado a la historia por crear un sistema para medir el riesgo que en 1990 le valió el Premio Nobel. Viaja a España siempre que puede. Le recuerda, asegura, a la California donde vive. Esta vez vino para participar como jurado en los Premios Rey Jaime I.
-Un experto en riesgos, ¿cómo define esta palabra?
-Hasta para un experto, como usted dice, es difícil dar una definición de riesgo. En muchas finanzas, el riesgo es la desviación estándar. Por ejemplo, que yo espere un 10% de beneficio en Bolsa, 20 arriba y 20 abajo, es la desviación estándar: un porcentaje de dos sobre tres. El riesgo es una forma de mirar hacia el futuro. La oportunidad que existe de que vayas a ganar dinero o no.
-En finanzas hay riesgos buenos y riesgos malos. Por ejemplo, es una idea extendida que invertir en renta variable supone asumir un riesgo, pero en fija no.
-Aquí se complica todavía más el asunto. Imagine que usted tiene una posibilidad de 20 de ganar un 10%, pero que tendría también una posibilidad de 20 de perder el 30%. Ese menos 30% es el valor en el riesgo, lo que podría pasar si el mercado va mal. La cuestión es cuánto de mal puede ir.
-Hace 30 años, los tipos de interés eran estables y los cambios de las monedas menos volátiles. ¿Los errores en la inversión hoy se pagan más caro?
-Obviamente, depende del mercado, pero hoy en día no hay mercados más arriesgados que los de hace 30 años. Entonces, si cogías el mercado de la Bolsa a 100, éste podía bajar a 80. En la actualidad, si la Bolsa es mil, el cambio es a 800. Es más grande, pero porcentualmente es el mismo que hace tres décadas. Lo que intento decir es que la gente compara el cambio de valor absoluto con hace 30 años cuando lo que se debería comparar es el valor porcentual.
-¿Cómo debe ser un buen fondo de inversión?
-¿Quiere que le recomiende uno?
-Claro.
-Diversificación, eso es bueno. Gastos de contratación y mantenimiento, los mínimos. Hay una herramienta interesante y novedosa, un fondo de inversión en la Bolsa que permite comprar y vender acciones de otros inversores y tiende a ser relativamente pasivo. Intenta representar parte de un mercado a un bajo costo. También se le llama fondo índice o index. Seguro que podríamos encontrar un index que representara al mercado español. La mayor parte del dinero se invertiría en el index y el dinero extra, diversificado en otras opciones financieras.
-¿Qué es mejor, invertir en divisas o en bienes tangibles?
-Es seguridad versus inseguridad. El último fin es invertir en economía a través de seguridad, comodidades en el futuro, futuros contratos... Volvería a recomendar diversificación. La respuesta no es o una cosa o la otra, sino todo.
Los sellos de Ponzi
-¿Ha oído hablar de la estafa millonaria de las filatélicas Fórum y Afinsa sucedida recientemente? Miles de personas se han quedado sin ahorros de toda una vida.
-Sí, es muy trágico. Pero lo fascinante del asunto es que la exuberancia en los sellos no es nueva. Charles Ponzi fue un parmesano emigrado a Boston que en 1920 persuadió a miles de residentes de Nueva Inglaterra para que invirtieran en una pirámide fraudulenta de sellos. Fue el primero en realizar esta estafa. Aquí está el mejor ejemplo de que es mejor invertir en múltiples cosas, no sólo sellos. Porque, si resulta que la compañía es un fraude, no es lo mismo tener invertido ahí el 1% del dinero que el 80 ó 100%. En cualquier mercado siempre se dará el fraude, aunque se trabaje duro por atajarlo. Lo que se necesita es una combinación de regulaciones y auditorías para combatirlo.
-España es de los países industrializados que menos ahorro dedica a la jubilación (fondos de pensiones y seguros de vida), un 20,9% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 153% de Suiza, por ejemplo.
--El mejor momento para preparar la jubilación es siempre ahora. Cuanto antes mejor, tan pronto como se pueda.
-España será en 2030 el segundo país con mayor tasa de envejecimiento del mundo. Vamos a tener que jubilarnos más tarde para poder pagar las pensiones.
-Es lógico que los trabajadores activos deban consumir menor proporción de sus rendimientos de trabajo para que los jubilados vivan bien. Antes se trabajaba durante cuarenta años y, hasta morir, una década después, a lo sumo, se vivía de lo ahorrado. Ahora, se trabaja cuarenta años y se viven más años antes de morir. Es decir, con lo que antes se pagaban 40 años de Seguridad Social y llegaba para diez, ahora llega para dos tercios del tiempo de vida que resta. Si se vive más, hay que trabajar más.
-¿No hay otro modo de enfrentarse a este problema?
-Es una manera sencilla de afrontarlo, pero, al fin y al cabo, se afronta. Es lo que los economistas llamamos el ciclo de la vida: ahorrar lo suficiente en la vida activa para financiarse el periodo durante el cual se deja de trabajar. Cuando los primeros programas sociales se impusieron en Alemania en el siglo XIX, la mayor parte de la gente moría antes de llegar a la edad de jubilación y no existía este problema. Si hoy lo hay es, paradójicamente, por una muy buena razón: porque la Sanidad es mucho mejor. Es decir, presumiblemente, las personas podemos trabajar más porque estamos más sanas.
La hipoteca
-Pero, ¿tienen en cuenta que a medida que se prolonga la vida ésta se encarece?
-Es verdad que habrá inflación y que habrá que ahorrar lo suficiente para cubrirla. Ahora bien, hay quien, a medida que avanza en edad, prefiere gastar menos en términos reales porque prevé que, de muy mayor, no hará grandes viajes ni tendrá los mismos gastos que tenía de más joven.
-Las familias españolas dedican más de dos tercios de sus ingresos a pagar la hipoteca de la casa. ¿Cómo ahorrar en estas circunstancias?
-Eso es un porcentaje demasiado alto y es difícil ahorrar en esa situación. Pero tenga en cuenta que comprarse una casa y pagar una hipoteca es, en sí mismo, una especie de ahorro, por cuanto que es una inversión. Y si, como en el caso de España, los precios de la vivienda suben mucho y tú ya eres dueño de tu casa, quiere decir que has estado teniendo una ganancia, es decir, aumentado tu riqueza. El problema surge cuando más de la mitad del sueldo se va en pagar el piso y no hay indicios para pensar que éste se podrá vender por más de lo que se pagó por él. Entonces ya no ganas nada.
i.alvarez@diario-elcorreo.com