Más de doscientos supuestos talibanes han muerto desde el inicio de la 'Operación Empuje a la Montaña' que desarrollan tropas de la coalición liderada por Estados Unidos y fuerzas del Gobierno de Kabul en el sur de Afganistán, según fuentes oficiales. El mando castrense informó en un comunicado de que esas tropas mataron ayer al menos a 65 supuestos rebeldes integristas en las provincias de Uruzgan y Kandahar durante la ofensiva puesta en marcha la semana pasada.
«Las fuerzas afganas y de la coalición continuarán presionando a los insurgentes talibanes que se ocultan en el sur del país durante la operación», indicó en la nota el teniente coronel Paul Fitzpatrick, portavoz de la coalición dirigida por Estados Unidos. El mando aliado aseguró que no se produjeron bajas entre los civiles afganos, algo prácticamente imposible de comprobar de forma independiente porque la única fuente de estas informaciones es oficial y no puede ser contrastada por periodistas en el área.
Hace unos días, las fuerzas estadounidenses aseguraron que los enfrentamientos se iban a «intensificar» en el sur, cuna y feudo de los talibanes y donde son crecientes los enfrentamientos. Desde mayo, la insurgencia de los ultraintegristas se ha redoblado en esa región, hasta el punto de que se han producido los enfrentamientos más graves desde la caída del régimen talibán a finales de 2001.
Periodo de transición
La rebelión fundamentalista se ha visto favorecida por el período de transición en ese área, donde las tropas de la OTAN van a sustituir a las fuerzas norteamericanas en los próximos meses, y por la falta de presencia del Gobierno afgano.
Al anunciar el día 14 esta operación, el coronel Thomas Collins, portavoz de la coalición, dijo que «no sólo se trata de matar o capturar extremistas, sino más que nada consiste en establecer las condiciones para que el Gobierno de Afganistán extienda su autoridad en las zonas donde todavía no tiene una presencia fuerte».
En un combate de cinco horas ayer en el distrito de Tarin Kowt, en Uruzgan, murieron «más de 40 extremistas» y en otro, en el distrito de Zharie en Kandahar y que duró tres horas, fallecieron 25 supuestos insurgentes, siempre según la coalición.
La situación que vive Afganistán es la más grave desde que comenzó la intervención extranjera en octubre de 2001 como represalia por el atentado que el 11 de septiembre destruyó las Torres Gemelas de Nueva York.