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alto el fuego permanente
Zapatero recibe el respaldo del PSOE para abrir el proceso de paz sin esperar al PP
El presidente se compromete a trabajar «sin descanso» por el entendimiento con Rajoy
Zapatero recibe el respaldo del PSOE para abrir el proceso de paz sin esperar al PP
COMITÉ FEDERAL. José Luis Rodríguez Zapatero presidió la reunión del máximo órgano entre congresos del PSOE. / EFE
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El comité federal del PSOE dio ayer su apoyo explícito y sin fisuras a José Luis Rodríguez Zapatero para abrir el diálogo con ETA aunque sea sin el respaldo del PP. El presidente del Gobierno se comprometió a seguir buscando el acuerdo con el primer partido de la oposición, pero dejó claro que nada le detendrá porque su objetivo más importante en esta legislatura es convertir el alto el fuego permanente en definitivo e irreversible.

La inminente apertura de contactos con la banda terrorista ocupó gran parte de la reunión del máximo órgano entre congresos de los socialistas, que, con el Estatuto de Cataluña aprobado y refrendado, relegó a un segundo plano por primera vez en meses el debate territorial. Zapatero tomó la palabra al inicio para dejar claro que su principal empeño, por encima de cualquier otro, es consolidar el proceso de paz para hacerlo «irreversible, sólido y definitivo». Cree el jefe del Ejecutivo que su obligación es aprovechar esta oportunidad para cerrar cuatro décadas de horror y abrir una nueva etapa que permita al País Vasco alcanzar «un gran acuerdo político de convivencia, un acuerdo democrático que recoja la pluralidad de Euskadi».

Fuentes socialistas explicaron que ese pacto permitiría superar la brecha abierta entre nacionalistas y no nacionalistas en los últimos años, pero precisaron que no incluiría a Batasuna porque no es legal. El anuncio del PSE de un próximo encuentro con la formación ilegalizada no salió a colación en el comité federal. Ninguno de los veinte dirigentes del PSOE que tomaron la palabra aludió a esa reunión, que Zapatero respalda. Rodríguez Zapatero, no obstante, tuvo palabras de aliento para la formación que dirige Patxi López y aseguró que no va a consentir que nadie «intente menoscabar la trayectoria de los compañeros de Euskadi».

Difícil tarea

La mayoría de los intervinientes -los presidentes de Aragón y de la Xunta de Galicia, Marcelino Iglesias y Emilio Pérez Touriño, respectivamente, así como el portavoz de los socialistas en Andalucía, Luis Pizarro- abundó en sus críticas a la «deslealtad» del PP y consideraron que, aunque a corto plazo sus rivales políticos vean «algún resultado» en esa estrategia, a medio plazo «será un desastre para ellos».

El dirigente de Izquierda Socialista Juan Antonio Barrio afirmó que la paz es más importante que llegar a un acuerdo con el PP. El líder del Partido de los Socialistas de Madrid fue el único que puso una salvaguarda. Rafael Simancas advirtió de que el PP «hará todo lo posible por entorpecer el proceso», por lo que pidió a Zapatero que se mueva «con pies de plomo» al asumir riesgos.

A pesar de esa desconfianza en el PP, el jefe del Ejecutivo se comprometió a trabajar «sin descanso para buscar la comprensión y ayuda» de su líder. El secretario general de los socialistas cree que la discrepancia entre los dos principales partidos nacionales es una señal de salud democrática, pero no en lo que atañe a la lucha antiterrorista. Por ello, emplazó a los populares a volver al consenso, mientras agradecía a sus compañeros el «coraje colectivo» que habían demostrado al aportar «inequívocamente» porque el proceso de paz concluya de manera positiva.

Después de recibir el rotundo apoyo de los suyos y a pocos días de su comparecencia en el Congreso de los Diputados para informar de los contactos con ETA, Rodríguez Zapatero agradeció la confianza del comité federal y pidió «fortaleza y coraje» a su partido para llevar adelante el proceso con decisión. «Gestionar la esperanza es una de las cosas más apasionantes. Gestionar la paz una de las tareas más difíciles», aseguró. El comité aprobó una resolución en la que se compromete a intentar acabar con ETA sin que «nada ni nadie por intereses partidistas o espurios frustren las ansias y el deseo de paz de la sociedad española».

Por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero arrancó uno de los pocos aplausos de su intervención cuando rindió un homenaje a Pasqual Maragall. Tres días después de que el presidente de la Generalitat anunciara su retirada, el secretario general del PSOE alabó su «valentía, capacidad de iniciativa y estatura institucional». Ninguno de los intervinientes en el máximo órgano entre congresos mencionó la cuestión sucesoria del PSC ni tampoco aludió a José Montilla.



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