Estudió un año de Medicina, pero no pudo con las disecciones y se pasó a Económicas. No obstante, y a pesar de que goza de una salud «fantástica», lleva años frecuentando los hospitales. Es Gloria Quesada, directora general de Osakidetza.
-¿Hay diferencias entre trabajar en la pública y la privada?
-La más importante es para quién se trabaja. El sector público parece tener una finalidad mejor.
-¿Cuáles son los indicadores de una buena sanidad?
-Lo que nos hace sentirnos en el Primer Mundo es que cualquier ciudadano tiene acceso a los mejores tratamientos que se conocen, tanto tecnológicos, farmacológicos como de capacitación del personal. Ocurre en todo el Estado, pero en Euskadi los tenemos desde hace más tiempo.
-¿Cómo se decide el destino de los presupuestos?
-Hay una cartera de servicios que es común a todo el Estado.
-¿Son obligatorias?
-Sí, y otras están por encima del sistema nacional de salud.
-¿Por ejemplo?
-El plan de salud bucal en los niños Pero cada comunidad es distinta y tenemos diferentes necesidades. Una de las que no tenemos nosotros y han introducido en Andalucía es la del cambio de sexo.
-¿Somos punteros en algo?
-¿En qué no somos?
-¿Usted es de Bilbao?
-Pues sí. Somos punteros en salud mental, en transplantes tenemos una tasa elevadísima, con una gran solidaridad en donación, en tratamientos del cáncer, hospitales de día de calidad
-¿Somos lo últimos en algo?
-Creo que no.
-¿Hay alguna asignatura pendiente?
-En sanidad lo importante es la mejora continua. Necesitamos financiaciones crecientes. La tecnología es importante y las inversiones han de ser fortísimas.
-¿La ciudadanía tiene una percepción distinta de la sanidad cuando sabe cuánto cuesta?
-Todo el mundo da por supuesto que es un bien que está por encima de lo que cuesta. Como el nivel no repercute en el usuario
-¿Qué no repercute en el usuario? Entonces, ¿quién lo paga?
-Los impuestos. Pero el usuario directo no hace el desembolso.
-La pregunta era si sabiendo lo que cuesta la percepción es más positiva.
-Ya se planteó hacer 'facturas sombra': el usuario no paga pero recibe información del coste. No decimos lo que cuesta una catarata, una intervención del corazón
-¿Un parto?
-Esa es de las pocas cosas por las que una persona va contenta al médico. La maternidad es la parte alegre del hospital.
Una muestra de amor
-¿Las universidades preparan tantos médicos como se necesita?
-De aquí a pocos años habrá problemas de reposición. Se nos jubilarán muchos médicos y quizá se den problemas. En Euskadi será difícil, porque está muy poblado.
-¿Tendremos que importarlos?
-Aquí es episódico. Hay sudamericanos, pero son muy pocos. En otras comunidades han traído polacos.
-¿Seguimos exportando enfermeras?
-Tienen trabajo más o menos estable y están muy bien formadas. No me extraña que en otros países quieran tener enfermeras de aquí.
-La sanidad se ha feminizado mucho.
-Las mujeres accedemos a carreras universitarias y los niveles académicos suelen ser muy buenos.
-¿La profesión ha perdido prestigio porque ha accedido la mujer o ha accedido la mujer porque perdía prestigio?
-No se ha minusvalorado por la incorporación de la mujer. Somos el 51% de la población, y estamos accediendo en paridad a cualquier área.
-Pero el médico no tiene la autoridad de antaño. De hecho, se le discuten las cosas.
-Las distancias entre un tipo de profesional y el usuario se han reducido. Y en medicina se trata de la salud, de la vida, de los bienes más absolutos del ser humano.
-¿Se enseña a dar malas noticias?
-Como asignatura, no. Pero se da una empatía...
-¿Y el personal de urgencias está preparado para atender a gente muy enferma y muy nerviosa?
-Muy pocas veces se dan problemas. Podemos tener educación, ser responsables y, en situaciones de estrés del enfermo o de la familia, no es suficiente eso. Hay que ponerse en el lugar del otro y no todo se puede aprender.
-¿Qué sería de la sanidad sin la ayuda de los familiares?
-Algunos pacientes permanecerían más tiempo ingresados.
-Me refería a ciertas tareas que se hacen en los hospitales.
-Entiendo que es conveniente, que es una muestra de amor y de afecto. A nadie se le obliga, lo haces porque la quieres.
-¿Los hospitales no son exageradamente ruidosos?
-Es cierto. Es imposible dormir incluso de noche, porque hay controles las 24 horas.
-Este suyo, es un trabajo gratificante.
-Sí, porque lo que hacemos atañe a la salud, a lo fundamental.
l.m.odriozola@diario-elcorreo.com