El Correo Digital
Lunes, 26 de junio de 2006
 Webmail     Alertas    Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


LA RIOJA
Todo ascenso tiene su héroe. Si hoy en día todos los seguidores blanquirrojos se acuerdan de los goles de Manel de Simeón en Toledo, en no muchos años la afición recordará con un dulzor especial la actuación de Omar. Sus dos tantos en Las Gaunas y, sobre todo, el obtenido ayer en La Romareda en el minuto 11 suponen una nueva alegría en la historia de triunfos del Club Deportivo Logroñés, el de siempre.
El club no cabía en sí de gozo tras el choque. Los aficionados estaban como locos; pero la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores no le iban a la zaga. Han sido muchos días de sufrimiento, mucha tensión, mucha responsabilidad... representar a un club como el Logroñés en una categoría como la Tercera no es sencillo. La tensión de dos años persiguiendo un objetivo obligatorio se liberó tras el choque. Juan Carlos Herrero, el timonel de la nave, sintió una gran liberación.
La plantilla estalló tras el partido. Durante el mismo, y con el ascenso en el bolsillo, sólo querían que eso terminara para celebrarlo sobre el césped, en el vestuario, en Logroño... Con tantos minutos de juego para 'pensar' en la fiesta, luego encontraron qué hacer. Nada más terminar el choque, se volvieron a la grada para dedicar la victoria.
Había ganas de festejar. Y el desplazamiento a Zaragoza era propicio para ello. Dejándose llevar por el Ebro, uno se planta en una ciudad amiga, en día de mercadillo, con buen tiempo, buen ambiente y muchas ganas de darle a la bufanda. El resultado de la ida dejaba la vuelta a tiro hecho. Menos de 200 kilómetros para poder decir siempre aquello de «yo estuve allí».
Tras consumarse el ascenso del Logroñés a Segunda B (poco antes de las nueve), Makoki el Can y su grupo Vela partieron desde el chamizo del PR, sito en la calle San Juan, en un pasacalles que atravesó esta calle y gran parte de la Laurel.
DEPORTES LA RIOJA
Cambio de filosofía, nueva categoría. Una causa que genera un efecto. En este caso, el del fútbol, un deporte que no es una ciencia exacta, ha seguido las doctrinas de Bertrand Russell y su manera de entender la causalidad -como una función matemática-. El Logroñés, al contrario de lo que le ha venido sucediendo en las últimas temporadas, tuvo tiempo el verano pasado para reflexionar y sentar las bases de un proyecto sólido en el apartado deportivo.
El Club Ciclista Harense confía en reunir a un mínimo de ochenta corredores élite y sub'23 en el Circuito Viña Tondonia que se disputará desde las 16.30 horas de esta tarde sobre un trazado que se acerca a la comarca de Santo Domingo de la Calzada pero que volverá a decidirse, casi con absoluta seguridad, en la Sonsierra.

Vocento