Jose Manuel Blecua abogó ayer por que la Real Academia Española (RAE) mantenga su histórica misión de velar por que «los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».
El filólogo y catedrático de lengua española en la Universidad Autónoma de Barcelona cerraba así su discurso de ingreso en la docta institución, un discurso titulado 'Principios del Diccionario de Autoridades', en referencia al primer diccionario de la lengua acometido en las primeras décadas del siglo XVIII y llamado así porque utilizaba citas de autores para iluminar los problemas del léxico, y también porque, por influencia del género judicial, «examinaba los elementos lingüísticos como en un juicio».
La gramática, la creación literaria, la escritura y la lectura fueron los pilares de la alocución de este experto en el Siglo de Oro y en informática aplicada a la lengua, que fue contestada por José Antonio Pascual, quien dijo de él que pertenece a «la categoría de esos maestros que no creen en dogmas» y que «no regatean méritos» a sus discípulos y colegas.
Blecua, que el año pasado presidió la comisión organizativa del Año Cervantes, fue propuesto por Ignacio Bosque, Luis Mateo Díez y Martín de Riquer, a quienes citó en el arranque de su parlamento.
Eligió el catedrático y director del seminario de Filología e Informatica en la Autónoma de Barcelona el Diccionario de Autoridades por ser el cimiento fundamental y el trabajo original de la institución que desde principios del XVIII se impuso como primera misión «realizar un gran diccionario de la lengua, tal como ya existían en italiano, en francés o en portugués».
En su opinión, se reveló «una tarea grandiosa» que se abordó en octubre de 1717 y en la que se fijó el lema académico 'Limpia y Fixa y da esplendor' que tres siglos después sigue siendo el santo y seña de una casa que «demostró su valentía al elegir para el lema la palabra esplendor, que había sido denostada unos años antes por pertenecer al léxico culterano, tal como demostró Miguel Artigas».
Blecua glosó la historia de la institución desde sus orígenes hasta sus últimas adecuaciones técnicas y describió cómo ha sido el viaje hacia la modernidad de una institución que hoy está plenamente integrada en su tiempo.