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Lunes, 26 de junio de 2006
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CULTURA
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'Happenings' decimonónicos
'Happenings' decimonónicos
'La fuente de la salud', que pintó para decorar el Kurding Club.
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Guinea, como muchos de los artistas que pululan en el Bilbao de la época -Losada, Zuloaga, Iturrino, Regoyos y Guiard, entre otros- y también músicos, escritores, empresarios y profesionales liberales, perteneció al Kurding Club: una efímera iniciativa finisecular, entre lúdica y cultural, que tuvo su sede en María Muñoz, en el Casco Viejo. En sus reuniones, dentro y fuera, se discutía de todo al tiempo que se intentaba agitar a la sociedad, en una especie de primitivos 'happenings' o acciones entre teatrales y espontáneas, mucho antes de que se pusieran de moda en el arte contemporáneo.

Arenaza saca a la luz un cuadro de los que heredó del club la Sociedad Filarmónica, en el que varios de sus miembros acuden vestidos de monjes, algunos a gatas, hasta 'La fuente de la salud'; lugar que le da el título. «Seguramente -sopesa Arenaza- se refiere a la fuente que estuvo donde el antiguo parque de bomberos de Bilbao, en lo que eran las campas de Albia, sitio entonces de fiestas y romerías».

«Yo creo que el cuadro es pura ironía», indica el estudioso, quien atribuye la fama que tenían de agarrarse buenas curdas -de ahí les venía el nombre, retocado al estilo de los selectos clubes ingleses- más bien a «las habladurías»: «Allí sobre todo se tocaba mucha música, se leía mucha literatura extranjera, se discutía de filosofía, de política... En el Kurding sólo tenían una norma, que estaba permitido todo con tal de que no se molestara a los demás».



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