«Creo que es el final. Es hora de cambiar de aires». Kornel David es claro en sus sentimientos después de haber concluido su tercera temporada en el Baskonia. Poco antes de viajar a Budapest para iniciar sus vacaciones, sabe que sólo volverá a Vitoria en calidad de rival visitante o de turista nada accidental. Desde que llegara en el verano de 2003, ha echado raíces en la capital alavesa, donde vio nacer a segunda hija, la misma ciudad en la que él y su familia se han sentido «como en casa». El ala-pívot húngaro promete volver, pero no para vestir la elástica azulgrana.
Y en la despedida, Kornel David rezuma esa coherencia y sinceridad en el análisis que le ha caracterizado siempre. No quiere engañar a nadie. Cumplirá los 35 años el próximo octubre y conoce el negocio del que vive. En los últimos meses, ha recopilado las noticias sobre las contrataciones de futuro del TAU -Kaya Perker y Mirza Teletovic- y no le ha costado nada llegar a la conclusión de que el club ya no cuenta con él en sus planes.
Lejos de reprochar algo, Kornel David asume con naturalidad una situación que en otros podría dar pie a confrontaciones. Es el primero en admitir que, en el crepúsculo de su carrera deportiva, su resistencia física choca de forma frontal con el mínimo exigible en un club consagrado en la élite europea como el TAU. «Creo que ya es suficiente para mí. No es por los partidos, sino por los entrenamientos. Cada vez me cuesta más llevar un ritmo de trabajo de dos sesiones al día. A estas alturas siento que necesito más descanso para recuperarme después de cada partido», reconoce. Consciente de que los años no pasan en balde, el jugador magiar acata la decisión baskonista de apostar por savia nueva. «Antes del final de la temporada ya lo tenía claro. Para mí está bien. No es algo que me entristezca».
Volver a España
Pero que nadie piense que Kornel David va a colgar las botas. Su objetivo es pasar un verano de descanso en el que va a estudiar las propuestas de contratación que lleguen a sus agentes. «En absoluto estoy cansado del baloncesto», clama. En principio, quiere continuar enrolado en algún equipo de la Liga ACB, una opción que colmaría sus ambiciones deportivas y las prioridades familiares. «En Vitoria mi familia ha vivido tres años magníficos y estamos completamente adaptados a la forma de vida española. Mi hija mayor habla perfectamente el castellano y nos gustaría que siguiera con sus estudios en la misma lengua», explica.
En la hora del balance, el jugador húngaro cierra «una etapa muy bonita de mi carrera» en la que sus prestaciones siempre se han elevado por encima de los planes iniciales. Contratado en la campaña 2003-04, llegó sin hacer ruido tras el rutilante fichaje de Andrew Betts. Iba para tercer pívot y acabó siendo el interior más utilizado por Dusko Ivanovic después de Luis Scola. En el siguiente ejercicio, pujó por los minutos con Tiago Splitter y este año superó en la rotación interior a Predrag Drobnjak, la apuesta más fuerte del TAU en la pintura. «Hemos logrado dos Copas, dos participaciones en la 'Final Four' y dos finales ACB. Quizás pudimos conseguir algún título más, pero el balance es magnífico», recapitula el ya ex jugador baskonista.