El mundo firma acuerdos para controlar los grandes arsenales y se pone en pie de guerra ante cualquier amenaza nuclear, pero las armas que más vidas se cobran en el planeta están fuera de control. De entre los 600 millones de armas pequeñas y ligeras que existen, el asesino número uno es el Kaláshnikov o AK-47, bautizado por los narcotraficantes como 'cuerno de chivo' por la forma curva de su cargador.
El informe que presentan hoy las tres ONG -Oxfam Intermón, Amnistía Internacional y la Red de Acción Sobre Armas Pequeñas- que participan en la primera conferencia de la ONU para revisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por sus 191 países miembros en 2001, acusa a los gobiernos de hacer la vista gorda con el tráfico ilegal de estas armas que tanto dolor causan en el mundo.
En la República Democrática de Congo, donde el Kaláshnikov supone el 60% de las armas, muchas mujeres han sido violadas repetidamente delante de sus maridos a punta de un AK-47, el mismo fusil con el que luego han visto ejecutar a sus hijos. En Sierra Leona los niños son obligados a convertirse en asesinos con estos rifles semiautomáticos que resultan especialmente ligeros y sencillos de utilizar.
Entre 50 y 70 millones
En Irak existían a la caída de Sadam Hussein 20 millones de armas, a las que EE UU ha añadido cientos de miles de AK-47 de fabricación jordana para armar a las nuevas fuerzas de Bagdad. El resultado es que los médicos reconocen sus secuelas con más frecuencia cada día, considerándolos el método más usado para matar en el país, después de las bombas. Incluso en Estados Unidos, uno de cada cinco agentes que muere en servicio es víctima de una de estas armas.
Aún así, al menos 14 países fabrican alguna de sus variantes, cifra a la que se ha sumado recientemente Venezuela, con la firma de un contrato que le convertirá en el primer país de Latinoamérica en fabricarlas.
El informe estima que existen en el mundo entre 50 y 70 millones de Kaláshnikov o derivados, aunque algunas fuentes lo elevan hasta 100. Su producción es diez veces mayor que la de su competidor americano, el M-16.
Es fácil ver por qué es la favorita de traficantes y guerrillas. En los arsenales ilegales de África se puede comprar por apenas 23 dólares. Los jordanos que ha repartido EE UU en Irak se adquieren por 47 euros. En Europa, los que distribuyeron los importadores británicos en los Balcanes cuestan entre 39 y 79 dólares. Los más caros son los originales recién salidos directamente de las fábricas rusas, que aún así sólo cuestan algo más de 190 euros.
Si bien los países miembros de Naciones Unidas se comprometieron unánimemente a recolectar y destruir las armas ilegales, entre otras acciones, sólo 103 países presentado informes sobre su labor.