El PNV salió ayer con contundencia en defensa de dos de sus dirigentes más significados, el responsable de Relaciones Exteriores, Gorka Agirre, y el ex presidente del EBB, Xabier Arzalluz, apenas unas horas después de conocerse que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska les ha citado a ambos para que comparezcan mañana en relación con la red de extorsión de ETA desmantelada el pasado martes. El magistrado interrogará a Agirre por un presunto delito de colaboración con banda armada, tras haberle sido grabada una conversación telefónica con el presunto jefe de la trama, Joseba Elosua, mientras que Arzalluz prestará declaración como testigo.
El estado de salud de Gorka Agirre, que acaba de ser intervenido, podría demorar su comparecencia. El dirigente jeltzale hubo de someterse el martes a un cateterismo, en una operación de tres horas y por la que permanece de baja. Los médicos le han recomendado que tampoco se incorpore al trabajo esta semana. Agirre, que ha expresado a sus allegados su voluntad de presentarse en la Audiencia Nacional, se ha encontrado con las reticencias de su entorno, que le insta a retrasar la cita hasta obtener el alta.
Mientras tanto, la dirección nacionalista escenificó ayer un nuevo cierre de filas, en un gesto muy similar al de hace dos semanas cuando el Tribunal Superior aceptó a trámite una querella contra Juan José Ibarretxe por su reunión con los dirigentes de Batasuna Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Juan Joxe Petrikorena. Como ante aquella decisión judicial, el portavoz del Euskadi buru batzar, Iñigo Urkullu, ofreció una rueda de prensa en la que defendió, «con una confianza plena, la trayectoria política y humana» de Agirre y Arzalluz.
«Principios humanitarios»
El dirigente peneuvista, que leyó un comunicado sin aceptar preguntas, alabó el trabajo de sus dos compañeros de partido «en la defensa de los intereses de la sociedad vasca» y en la «lucha por conseguir la paz y la normalización política». Una labor, ensalzó, basada «sin ninguna tacha y sin ninguna duda» en principios «humanitarios y de respeto a los derechos individuales y colectivos» y encaminada hacia «la búsqueda de caminos para la paz».
Las palabras de respaldo a Agirre y Arzalluz se convirtieron en duros reproches a Grande-Marlaska y a lo que Urkullu calificó como «prácticas de política judicial-espectáculo». El portavoz del EBB reconoció el «estupor» con el que el partido ha recibido la citación y criticó que se haya conocido «mediante filtraciones», a pesar de que el caso «está bajo secreto de sumario» y la imputación no es oficial aún.
Un comportamiento que, para el PNV, provoca «el descrédito» de la Justicia «en buena parte de la sociedad» y «hace difícil» de entender el principio de presunción de inocencia. La citación se ha convertido, en palabras de Urkullu, «en una herramienta que busca los efectos mediáticos y políticos». El portavoz nacionalista planteó dos posibilidades para justificar la decisión del juez. Así, dudó entre si la actuación «obedece a la traca final de Grande-Marlaska» en la Audiencia Nacional o si supone «un profundo nubarrón» en el «incipiente» proceso de paz.
El portavoz del EBB -órgano que hoy analizará este caso en Sabin Etxea- instó al Gobierno y a los poderes del Estado a dar «pasos decididos» hacia el fin del terrorismo y tuvo palabras de aliento para los empresarios navarros detenidos. En este sentido, aseguró que quienes han sido «objeto de extorsión, amenaza y chantaje» cuentan con «el respaldo y apoyo de la inmensa mayoría» de la sociedad, que, a su juicio, entiende «las decisiones que estas personas víctimas de la extorsión hayan adoptado». El PNV, cuyos dirigentes analizarán hoy si acompañan a Agirre y Arzalluz a Madrid, hizo un llamamiento a la Justicia para que aborde con un «tratamiento riguroso» este caso y quede esclarecida «lo más rápidamente posible la inocencia» de ambos.
Urkullu no fue el único dentro de la formación jeltzale en atacar a Grande-Marlaska. El senador Iñaki Anasagasti tachó de «paranoia» su actuación y la achacó a «sus planteamientos de extrema derecha». «Sabe que con estas iniciativas tan burdas va a tener notoriedad. Llamar a un dirigente importante del PNV es algo nuevo, no se ha hecho nunca», subrayó. Anasagasti advirtió, en esta línea, de que quienes «no quieren ponerse a trabajar» por la paz están «en la trinchera del juez Grande-Marlaska y compañía».
Junto a la citación a Gorka Agirre y Xabier Arzalluz, el magistrado ha 'desempolvado' las investigaciones supervisadas por Baltasar Garzón hasta 2002 sobre la relación de dirigentes peneuvistas con intermediarios del 'impuesto revolucionario'. En este sumario, figura el nombre del actual presidente del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, por la reunión que mantuvo con los entonces miembros de la mesa nacional Rufi Etxeberria y José María Olarra para interceder por un empresario amigo.