La imputación del dirigente del PNV Gorka Aguirre por colaboración con banda armada fue mal recibida ayer en el PSOE. El portavoz del partido en el Congreso, Diego López Garrido, salió en defensa de la formación nacionalista y calificó de absurdas las sospechas que han llevado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska a investigar no sólo esta vinculación, sino también posibles contactos entre miembros del PSE y el aparato de extorsión de ETA. «En este momento no se debe poner bajo sospecha a los demócratas -exigió-; ni ahora ni nunca». El PSE, insistió, «ha sufrido enormemente los ataques terroristas, estamos todos en un lado y el único enemigo que tenemos todos los demócratas es el terrorismo».
López Garrido admitió que el Poder Judicial «tenga que solicitar declaraciones para aclarar algunos extremos de investigaciones en marcha», pero dio por hecho que no existe vínculo alguno entre los políticos sobre los que se han abierto las pesquisas y la red etarra. Según confesó, los socialistas no conocen con exactitud los datos que han llevado al magistrado a citar como imputado al jefe de relaciones externas del PNV y como testigo a su ex presidente, Xabier Arzalluz. Sin embargo, se arriesgó a poner la mano en el fuego tanto por el partido en su conjunto como por quienes lo integran. «Tenemos muy claro que ni el PNV, que es un partido democrático, ni sus militantes tienen nada que ver», sentenció.
El secretario de Organización del PSE-EE, Rodolfo Ares, abundó en este sentido asegurando que algunas decisiones de Grande-Marlaska son «poco comprensibles», porque «ni siquiera espera a conocer la posición del fiscal». «Hemos reiterado, desde el respeto a la Justicia, que los jueces deben tener en cuenta las situaciones de cada momento para aplicar la ley, algo que permite nuestra legislación», apuntó.
Llamada al PP
Las actuaciones de Grande-Marlaska centraron buena parte de la rueda de prensa ofrecida por López Garrido para reclamar de nuevo al PP su «apoyo y confianza» en el proceso de paz abierto tras el alto el fuego de ETA. Pero también se refirió a las cartas de extorsión supuestamente enviadas por la organización con posterioridad al 20 de marzo y los incidentes de kale borroka registrados en los últimos días; dos indicios de actividad terrorista que, según dio a entender, no condicionarán los planes del presidente del Gobierno.
«Puede haber determinados casos de acciones violentas, pero, si hacemos una valoración global, nunca hemos estado así en los últimos 40 años», argumentó. López Garrido recordó que ni siquiera en la tregua de 1998 la situación se asemejaba a la actual en cuanto a ausencia de terrorismo y defendió que hoy se dan las circunstancias para hacer efectiva la resolución aprobada por el Congreso tras el debate sobre el estado de la nación de 2005.
Por eso echó en cara al principal partido de la oposición su actitud. «Es evidente que nadie va a negociar políticamente con una banda terrorista, es algo que nunca ha estado en la mente de nadie -enfatizó-. Por lo tanto, se le pide al PP y a Rajoy que colabore en que se ponga fin al terrorismo, respetando que es el Gobierno quien dirige la lucha antiterrorista».