El sueño de Beatriz Pineda de conocer Praga, Viena y Budapest deberá esperar algo más de la cuenta. Y como el de ella, el de los 80 vizcaínos que tendrían que haber aterrizado anoche en la primera de estas tres ciudades centroeuropeas dentro del programa de vacaciones Adineko de la Diputación. Pero les fue imposible. No porque su avión se averiase o saliese con retraso, algo habitual en los aeropuertos.
Simplemente, la nave en la que deberían haber embarcado y que estaba previsto que despegase hacia la siete de la tarde de la terminal de Loiu, tal como constaba en los billetes de los jubilados, no apareció por ningún lado. El único avión que salió ayer de Bilbao con destino a la capital checa lo hizo casi siete horas antes de que los excursionistas pisasen las instalaciones del aeropuerto de Loiu. Según explicó un portavoz de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), partió a las 10.10.
La mayoría de los excursionistas llegó puntual a la terminal, poco después de las 16.30 horas en un autobús que les trasladó desde Termibus. Los rostros, inicialmente sonrientes y los saludos de rigor, propios de quienes saborean el inicio de las vacaciones, pronto tornaron en caras de asombro, incredulidad y malestar al dirigir su mirada a los paneles de información. Praga no figuraba en la lista de destinos, aunque los afectados apenas dieron importancia a este detalle. Creyeron que se trataría de un simple error informático que sería subsanado rápidamente.
«¿Por qué no avisaron?»
Sin embargo, pronto cayeron en la cuenta de que la cosa iba en serio, cuando comenzó a correr «el rumor» de que «sencillamente no había ningún avión esperándonos», explicó Beatriz. Los viajeros recibieron la confirmación definitiva poco antes de las cinco y media de la tarde . «Si lo sabían, ¿por qué no nos avisó nadie de Crisol, la agencia que organizó el viaje?», se preguntaron los afectados.
A partir de este momento, se sucedieron las carreras de los pasajeros por las instalaciones aeroportuarias en busca de explicaciones que «nunca encontramos». «En los puestos de información de Aena -afirmó un jubilado - no nos hicieron ni caso».«La Ertzaintza nos aconsejó que cogiésemos una hoja de reclamaciones y formulásemos las quejas, pero no se las pudimos entregar a nadie porque allí todo el mundo se lavaba las manos o no aparecía», señaló otra mujer.
Incluidos los responsables de Condor Vacaciones, que debían hacerse cargo del pasaje desde el momento en que llegasen a Loiu. «Pero ningún empleado de esta empresa dio la cara », señaló, enfadado, otro grupo de viajeros.
Finalmente, a las seis y media de la tarde, un guía aconsejó a los jubilados que fuesen montando en un autobús que les trasladó a Madrid, donde pasaron la noche. Sin explicarles el porqué de que les hubiesen dejado en tierra y de quién fue el error, se limitaron, ya en el autocar, a pedir disculpas «por si alguien hubiese perdido los nervios» y dando las gracias «por la paciencia mostrada». Lo que no les confirmaron es si podrán volar hoy a Praga y a qué hora. «Lo único seguro es que los días perdidos ya no los vamos a recuperar», se quejó Beatriz.