 1933. 'El rapto de Europa', carbón, guache y acuarela en papel. |
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| PROGRAMA DEL MUSEO |
Exposiciones
Max Bekcmann: Acuarelas y pasteles. Hasta el 17 de septiembre.
¿Rusia!: arte ruso desde el XII al XXI. Hasta el 3 de septiembre.
Colección permanente
Campos de color: obras de K. Noland, F. Stella, M. Louis, L. Poons, G. Davis, J. Olitski y J. Joungerman.
Concepto y expresión: M. Merz, J. Kounellis, R. Long y A. Kiefer.
La materia del tiempo: instalación permanente Richard Serra.
Otras obras fijas: J. Koons, Louise Bourgeois, Yves Klein y Fujiko Nakaya, Jenny Holzery Jim Dine. |
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Max Beckmann (Leipzig, 1884-Nueva York, 1950) vio espantado en 1937 cómo los 'agentes culturales' del régimen nazi incluían diez de sus cuadros, que hablan de la distorsión de la relaciones humanas y de la traición al devenir de la especie, en la Exposición de Arte Degenerado. Por este motivo dejó su país para no volver nunca. Murió en Nueva York sólo 13 años después. Rehabilitado y cotizadísimo -su 'Autorretrato con corneta', de 1938, ostenta con 16,6 millones de euros el precio récord de una pintura alemana del XX-, una exposición descubre ahora en el Guggenheim su universo más personal, el de sus acuarelas y técnicas mixtas sobre papel, inéditas hasta su exhibición en primavera en el Schirn Kunsthalle, de Fráncfort. Una oportunidad única, que tardará en repetirse, debido a la necesidad de proteger de la luz este tipo de obra.
Beckmann, que trabajó 'descabalgado' de los grupos de El Puente y El jinete azul, vivió en directo los horrores de la I Guerra Mundial y llegó a padecer un «colapso nervioso». Esta tragedia inspiró su obra. Años después, en esta otra parte de su trabajo, que acomete con decisión desde 1924, se muestra más vitalista, lúdico e irónico, como si se ayudara de ella para superar el horror vidido.
«Se diría que quiere demostrar que es incluso capaz de no tomarse tan en serio», considera su nieta Mayen Beckmann, comisaria de la muestra con Siegfried Gohr.
La exposición presenta un impresionante conjunto de cuadros que empiezan como bocetos y piezas secundarias, y llegan a ser en los años 30 y 40 obras mayores en toda regla, en las que ensaya con gran dominio de la técnica enfoques y soluciones nuevos con mezclas de acuarela, guache, tinta china y trazos a lápiz o a pluma, según pusieron de relieve los comisarios.
En ella se alternan escenas de playa en el mar del Norte, retratos propios, de amigos y familiares, imágenes de raigambre mitológica y bíblica traídas de forma misteriosa a su tiempo, y escenas también inspiradas en el 'Fausto' de Goethe; lo mismo que naturalezas muertas y paisajes del sur de Alemania, de cuando deja su impronta en Weimar y enseña en Fráncfort, entre 1917 y 1933, hasta que los nazis le echan de su cátedra en la Escuela Städel.
El arte conceptual y minimalista retardó el reconocimiento de Beckmann, y de otros pintores, hasta los años 80. Desde entonces no ha parado de crecer. Sin embargo, en España apenas se le han dedicado más que un par de exposiciones: en 1997 en el IVAM, de Valencia, y en la sala de la BBK, en Bilbao, que el historiador Kosme de Barañano dedicó a sus ilustraciones para el 'Apocalipsis' de San Juan. La nieta lo recordaba ayer, admirada porque ahora la obra sobre papel de su abuelo se confronte con «la belleza y la alegría que transmite» el edificio de Gehry.