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Martes, 27 de junio de 2006
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Don Gato
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Amputado, sucio y costroso, sobrevivía mal que bien en las calles de Kabul. Quién iba a fijar una mirada conmiserativa en él, un gato, si cada instante del discurrir ciudadano es un mero sobrevivir. Mas a pesar de que la muerte acecha en cada esquina, en cualquier sitio donde una bomba o una ráfaga de metralleta tiene garantizadas sus víctimas en el cómputo mortal de cada día, un triste gato herido con tres patas maullando su desgracia entre gente desgraciada goza de la posibilidad de ser auxiliado, salvado de entre los muertos.

Porque alguien que llega de otro mundo donde los gatos no han de sortear la metralla y gozan de la mimada condición de animales de compañía, posa de inmediato sus ojos en ese mínimo efecto colateral que es el minino cojo cubierto de heridas en medio del horror cotidiano de una guerra. Y se buscan tres pies al gato para montar un despliegue humanitario, una operación de salvamento que para sí quisieran humanos tullidos en horrores bélicos. A ese gato lisiado habrá por azar quien le rescate, le cure, le suba en un avión y le mande allá donde los gatos tienen nombre, y en su nombre se apela a la solidaridad y a la salvaguarda de los derechos de su especie.

Días ha habido en Afganistán en que hasta cuarenta cuadrúpedos afganos o procedentes de Irak eran enviados por aire a la patria de Garfield, a un paraíso gatuno donde el felino doméstico se ha vuelto por fuerza maula, ha abandonado la caza del ratón por ser función obsoleta entre las sobras del despilfarro. De modo que la organización Mascotas Militares de Estados Unidos envía ayuda a los animales adoptados por soldados norteamericanos, colecta millares de dólares para la repatriación en vuelos comerciales de las bestezuelas supervivientes. Donde la lucha encarnizada entre hombres no halla tregua, Tom contra Jerry y viceversa con armamento sofisticado, perros y gatos son previamente vacunados por veterinarios del zoo de Bagdad o conducidos para tal fin hasta Jordania o Kuwait antes de partir para América. Gato encerrado hay en esos bellos gestos que invitan sin rubor a comprobar toda la bondad y la belleza del Universo.



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