Aunque el ciclismo no pasa por su mejor momento, el Euskaltel trató ayer de transmitir la ilusión puesta en su sexto proyecto para el Tour de Francia. La experiencia acumulada y las raquíticas actuaciones de las dos últimas ediciones, hacen que la prudencia sea el mensaje más extendido. Hay que ser realistas. Si las cosas salen bien ya habrá tiempo para el triunfalismo.
El conjunto naranja parte hoy con destino Estrasburgo, ciudad de la que saldrá la carrera, con el objetivo de lograr una victoria de etapa y que, por lo menos, uno de sus dos líderes, Iban Mayo o Haimar Zubeldia, ocupen un puesto en la parte alta de la general cuando la 'Grand Boucle' llegue a los Campos Elíseos. Así lo desearon en el acto institucional que realizó el equipo naranja en la Diputación Foral de Vizcaya, residido por el diputado general, José Luis Bilbao, en el que también tomaron parte el diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; y el presidente de Euskaltel, José Antonio Ardanza..
Cuando todavía no han comenzado a rodar, nadie se atreve a aventurarlo. La sonrisa de Mayo al cruzar como vencedor en La Toussuire, en el Dauphiné Libéré, hace albergar esperanzas. El de Igorre parece que ha recuperado las sensaciones y la pedalada de antaño y quiere volver a demostrar la calidad de atesora en sus piernas. Zubeldia será el hombre tapado. Sabe que una gran parte de la responsabilidad recae sobre su compañero y eso le resta presión. «Toda la preparación ha estado encaminada para esta carrera y ha llegado la hora. Llego bien, se como estoy y lo que quiero»,declaró.
Primeros diez días
Unai Etxebarria, Iker Camaño, Iñigo Landaluze e Iñaki Isasi, junto a los tres debutantes David López, Aitor Hernández y Gorka Verdugo conforman el resto integrantes del equipo. Veteranía y juventud. Todos tienen clara su misión; aplicarse para que en todo momento sus jefes de fila se sientan arropados y buscar, si es posible, alguna fuga. Trabajo, mucho trabajo.
Superar sin excesivos problemas los primeros diez días de carrera, esos en los que la tensión corre por las venas de los ciclistas y en el que las caídas pueden echar por tierra las esperanzas de más de uno, es otra de las asignaturas a aprobar. Llegar fuertes y en buena disposición para afrontar las etapas de montaña sería de nota. «Tenemos que mentalizarnos de que es nuestro terreno», destacó el mánager, Miguel Madariaga.
Allí, cuando la carretera se empine, estará otra de las armas del Euskaltel. La 'marea naranja', esa que nunca falla, volverá a los Pirineos y a los Alpes para ver a los suyos. Para animar y para vivir el ciclismo desde la cuneta.
Los corredores son conscientes de que este año el Tour será diferente. Se ha eliminado la contrarreloj por equipos y el intratable Lance Armstrong verá la carrera por la televisión. A priori, todo indica que la prueba estará más abierta. Ullrich y el T-Mobile, y Basso y el CSC, son los nombres y los equipos que más suenan y más se juegan. «No sabemos quien va a tomar la responsabilidad por lo que igual nos podemos aprovechar de ello», apuntó Julián Gorospe.