No sólo ocurre en Estados Unidos. A veces, también en Euskadi. El tan ansiado y cinematográfico 'sueño americano' se transforma en ocasiones en el 'sueño vasco'. En 1956 se constituyó en Bilbao Sener, la primera empresa de ingeniería existente en España. Lo que entonces nació como una pequeña compañía con una plantilla de apenas 15 empleados y con una modesta oficina en la calle Ercilla es hoy en día un grupo con más de 1.500 profesionales altamente cualificados. Con una facturación superior a los 700 millones de euros, el grupo se ha convertido en referencia internacional en sectores tan punteros y competitivos como el naval, el espacial, el aeronáutico, el energético, etc. Todo ello, manteniendo el carácter de empresa familiar con el que nació.
Sener está de aniversario. El pasado día 15 cumplió 50 años y, con tal motivo, ha editado el libro 'Sener, la historia de su tiempo', que narra su evolución. Las celebración culminó ayer con un concierto de la Orquesta Sinfónica y la Coral de Bilbao en el Palacio Euskalduna.
Hablar de Sener es hablar de la familia Sendagorta. Enrique, actual presidente de honor, creó la compañía con el objetivo de desarrollar proyectos de ingeniería naval. Y ésa fue su actividad única hasta 1959, periodo en el que diseñó barcos de todo tipo, desde pesqueros hasta frigoríficos. La historia de la ingeniería experimentó un importante giro en 1960 cuando se incorporó a su dirección José Manuel Sendagorta, quien entendía que la empresa no se puede limitar al campo naval y, junto con su hermano, amplió el campo de actuación. Bajo esa filosofía la sociedad entró en áreas como la ingeniería civil, el negocio petroquímico, el desarrollo de plantas industriales, etc.
Actividad espacial
Se atrevía con todo. Incluso con el hasta entonces inaccesible sector espacial. De hecho, a finales de los 60 Sener protagonizó proyectos tan emblemáticos como el diseño y construcción de una torre de lanzamiento de cohetes en la localidad sueca de Kiruna. Desde entonces, su relación con la industria espacial ha sido cada vez más intensa.
Los años 60 y 70 fuero una época dorada para la firma. Impulsó proyectos como el sistema 'Foran' para diseñar y construir buques, la creación del superpuerto de Bilbao y de la planta de Petronor en Muskiz o la puesta en marcha de la polémica central nuclear de Lemóniz. No obstante, la paralización en 1982 del proyecto y su posterior desmantelamiento sumió a Sener en una crisis.
Esa situación obligó a poner en marcha una restructuración profunda para adecuar la empresa a los nuevos tiempo. El proceso fue liderado por su actual presidente, Jorge Sendagorta. Entonces, Sener apuesta aún con más fuerza por el sector espacial y por los proyectos de Defensa. En ese contexto, impulsa en 1988 la creación de ITP, empresa de fabricación de motores y turbinas de gas, que actualmente controla con un 53,2% del capital.
Desde entonces ha participado en ambiciosos proyectos como el de la creación del metro de Bilbao o el de desarrollo de la tecnología aplicada en la planta de residuos sólidos urbanos de Zabalgarbi. Seguro que en el futuro habrá muchos más.