Con el ánimo de preparar el terreno, tanto el Gobierno como el PSOE esgrimieron sendos estudios sociológicos -uno propio y otro ajeno- y aseveraron que la mayoría de los españoles rechaza la actitud «obstruccionista» de Rajoy. «Este es un proyecto de todos los españoles y espero que todos los demócratas de buena fe estén junto al Gobierno para que no sea sólo un objetivo, sino un logro en el menor tiempo posible», señaló Moraleda.
El portavoz gubernamental -que participó en la primera jornada de los cursos de verano de la Complutense, en San Lorenzo del Escorial- dejó claro que el hecho de que en los últimos días se hayan producido episodios de kale borroka o de que ETA haya seguido extorsionando no varía los planes del Ejecutivo ni perturba su convicción de que la banda está dispuesta a dejar las armas. «No hay que dejarse llevar por la ansiedad del momento; no se trata de hacer actas notariales de lo que sucede día a día», reclamó. «Estamos en un proceso largo, complicado, que requiere sumar esfuerzos».
Moraleda, como el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, se apoyó así en un sondeo de la cadena Ser para sentenciar que, a medida que pasa el tiempo, es «más abrumadora» la cantidad de españoles que insta al Gobierno a aprovechar esta «oportunidad histórica» para que en España «se deje de matar por una opinión política». Con palabras casi idénticas, Blanco aseguró que los socialistas manejan una encuesta propia que refuerza sus tesis. De ella, según aseguró, se deduce que más del 65% de los ciudadanos apoyan a Zapatero en su decisión de «aprovechar» esa «oportunidad», mientras existe una «desafección muy notable», de más del 50%, respecto al PP.
Los datos sirvieron a ambos responsables políticos para hacer un último llamamiento al principal partido de la oposición, antes de la comparecencia de Zapatero en el Congreso. Una comparecencia que aún no tiene fecha. Los miembros de la Mesa y de la Junta de Portavoces esperan que el Ejecutivo traslade hoy a la Cámara su deseo de incluir la comunicación oficial de las conversaciones con ETA en el pleno de esta semana. Eso abre tres posibilidades: hoy, el miércoles y el jueves; pero la mayor parte de los grupos parlamentarios apuestan por mañana miércoles, día de sesión de control al Gobierno, como opción preferente.
Unanimidad
En cualquier caso, todo dependerá de que se logre la unanimidad. Si no se produce de forma espontánea (algo poco probable) la intervención de Zapatero exigirá modificar el orden del día fijado la semana pasada. Y eso implica que todos los grupos den su consentimiento. El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, afirmó el pasado martes que su formación facilitará la comparecencia pero su formación asegura ahora que la decisión se tomará una vez se conozca cómo y cuándo desea hablar el jefe del Ejecutivo.