El fundador de ETA y actual miembro de la ejecutiva de Aralar, Julen Madariaga, manifestó ayer que, por su profesión de abogado, en «contadas» ocasiones ha «ayudado a personas amenazadas» que se dirigieron a él «para saber de qué forma tenían que pagar». Asimismo, dejó clara su desvinculación desde hace años con la organización terrorista.
Madariaga, que concedió una entrevista a la agencia de información AP en París, donde se encuentra confinado tras declarar ante la juez Laurence Le Vert por su presunta relación con la red de extorsión de la banda desmantelada el pasado martes con la detención de doce personas en Francia y España, aseguró que con su actuación «no intentó ayudar a ETA», sino que procuraba «ayudar» a las personas que «acudían con miedo» a él. Tarea por la que «nunca» ha percibido «contrapartidas».
Julen Madariaga denunció que el objetivo de la redada era «intentar obstaculizar el proceso de normalización» y «desprestigiar» a quienes «trabajan por la paz». En este sentido, censuró «los intereses existentes en determinados ámbitos» de «vincularme» con la violencia y, a través de su persona, a la formación a la que representa en la actualidad: Aralar.
El antiguo militante de ETA, que se encuentra bajo libertad vigilada, subrayó su «firme» apuesta por el final de la violencia, así como la del partido que lidera Patxi Zabaleta.