Después de un mes de intensas negociaciones y sucesivas crisis, representantes de Fatah y Hamás, de segunda fila, firmaron ayer en Gaza un confuso acuerdo que aparentemente reconoce al Estado de Israel en las fronteras de 1967 y limita el derecho a la lucha armada a los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza. El histórico compromiso no llegó a ser firmado por el presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) ni por el primer ministro, Ismael Hanniya, puesto que éste último ha pasado a la clandestinidad debido a las amenazas de muerte de Israel, que anoche calificó el acuerdo de «irrelevante».