«La rotura de relaciones deportivas es un hecho». Es la frase que utilizan los responsables de las dos principales empresas manistas -Aspe y Asegarce- acaparadoras del mercado pelotístico. Ambas coinciden en una misma apreciación: «en este clima de desconfianza no podíamos seguir». Una nueva crisis brota en la pelota a mano profesional fruto de los recelos surgidos entre los máximos responsables de la promotora de los Vidarte y la empresa bilbaína. Los mismos han finalizado en una fractura de «dimensiones incalculables» y que ha dado al traste con la ficticia armonía que mantenían ambas sociedades.