Desde hace tres semanas brilla el sol en Alemania. Su selección ya está en cuartos de final, reina un ambiente de carnaval impropio de estas latitudes y todo el país está convencido de que el equipo dirigido por Jurgen Klinsmann está en inmejorables condiciones para conquistar su cuarto título. Los germanos han recuperado estos días la sed por la cerveza con una pasión y una euforia que han desbordado a los productores. «El impacto del campeonato ha sido una sensación para nosotros», admite Ulrich Biene, portavoz de la empresa Veltins. Esta fábrica vendió el lunes 1.900.000 litros, la mejor 'marca' de su historia.
Ulrich Kallmeyer, jefe del poderoso grupo Radeberg, comparte la alegría de su 'colega' y admite que las firmas cerveceras han establecido una jornada continua de 24 horas -con turnos de ocho- para atender la demanda diaria. Con cada triunfo de la selección alemana las peticiones de cerveza aumentan un 10%. Según Kallmeyer, la sed habría sido mayor si se hubieran clasificado Irlanda y Escocia. Y es verdad. Los teutones tenían fama de ser los campeones mundiales en el consumo del zumo de cebada, quizás uno de los principales símbolos del país. Pero hace dos años, la dura realidad de las encuestas demostró que la nación sede de la famosa Fiesta de la Cerveza ocupaba un 'vergonzoso' tercer lugar por detrás de irlandeses y checos.
En 2003, las casi 1.300 cerveceras de Alemania -que dan trabajo a unas 40.000 personas- almacenaron un 'stock' del 30% de la bebida que produjeron porque los clientes le habían dado la espalda. De hecho, en las últimas dos décadas el consumo per cápita bajó un 20%: de 156 litros en 1970 a 120 en 2004. Y los pronósticos más favorables para el sector apuntan a que ese índice será de 110 en 2010. Pero todo esto cambió en vísperas del Mundial. Ya en mayo, las principales productoras registraron un aumento en la demanda que les obligó a adoptar medidas excepcionales con el fin de satisfacer la repentina sed de los germanos. Ese incremento lo generaron los bares y restaurantes, que decidieron hace acopio de género ante el inicio del torneo.
Sin suministro
Ese mes Warsteiner subió sus ventas en un 13%. También lo hizo Krombacher. «Las ventas en junio serán áun mejores», ha reconocido el presidente del grupo, Hans Jüirgen Grabias. Pero, además de aumentar el volumen de entregas en los establecimientos hosteleros, la sed aparentemente insaciable de los compatriotas forzó a las empresas a pedir a los consumidores que devolvieran con urgencia las botellas que tienen en sus casas para poder rellenarlas y atender todas las peticiones. «Hay días en que no podemos suministrar nuestros productos», confiesa Michael Hoffmann, portavoz de Beck&Co.
El sector tiene ya dos claros referentes en la cabeza para que el negocio no decaiga: en primer lugar, que Alemania supere dos nuevas rondas y llegue el partido decisivo y, en segundo, que dispute la final contra Inglaterra. Y es que son dos países en los que el consumo está por encima de la media europea. «Nos habría gustado que Holanda ocupara el tercer lugar, pero desgraciadamente cayó eliminada», dijo un portavoz de la Asociación Alemana de Productores de Cerveza. Chequia, la otra gran aficionada a esa bebida, también quedó fuera. Pero el negocio prospera.