«La rotura de relaciones deportivas es un hecho». Es la frase que utilizan los responsables de las dos principales empresas manistas -Aspe y Asegarce- acaparadoras del mercado pelotístico. Ambas coinciden en una misma apreciación: «en este clima de desconfianza no podíamos seguir». Una nueva crisis brota en la pelota a mano profesional fruto de los recelos surgidos entre los máximos responsables de la promotora de los Vidarte y la empresa bilbaína. Los mismos han finalizado en una fractura de «dimensiones incalculables» y que ha dado al traste con la ficticia armonía que mantenían ambas sociedades.
Los tambores de guerra venían sonando en los despachos desde hace meses, pero sus decibelios no traspasaban los robustos muros de los frontones. Día a día se reflejaba que era más lo que les distanciaba que lo que les unía. La mayoría de las veces las operaciones realizadas carecían de estrategias conjuntas.
Había una clara disociación de pautas en los planes de trabajo y que en opinión de las partes «lastraba el buen funcionamiento empresarial». Como suele suceder en este tipo de conflictos la crisis «viene de lejos» y desde Aspe mantienen que «hemos tenido que tener más paciencia que el santo Job».
En el seno de Asegarce el cuerpo les pedía «romper la baraja», ante los continuos «incumplimientos y cambios de estrategia» de su homónima eibarresa, que le achaca estar supeditada «a un entorno desestabilizador» y que solicitaba a gritos la quiebra de relaciones con Asegarce. Sin embargo, Fernando Vidarte intentó en el día de ayer «paralizar la rotura».
El detonante
El Torneo San Fermín ha sido el detonante de la declaración de guerra. Desde Aspe solicitaban una acción conjunta en lo concerniente al capítulo de las apuestas. Le propusieron a la empresa bilbaína compartir en cada función, a partes iguales, los corredores de apuestas. Con la aceptación de está demanda la sociedad de los Vidarte se comprometía «a compartir todo el paquete deportivo».
No es la primera vez que se produce la súplica de las apuestas por parte de la empresa guipuzcoana. Defendían un argumento de peso. «Si compartimos todo lo concerniente al terreno deportivo, porqué no lo podemos hacer con los corredores de apuestas». Pero Asegarce se negó a esta solicitud. Con la negativa se encresparon los ánimos y el torneo se fue al garete.
Por de pronto, la próxima cita de la pelota en Pamplona, con el prestigioso Torneo de San Fermín, pasa a mejor vida. Cada empresa organizará sus festivales separadamente y ofertará a los pelotazales los carteles que considere más atractivos. Por lo tanto, el esperado duelo entre los números uno de la modalidad -Martínez de Irujo y Olaizola II-, no se producirá.