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Miércoles, 28 de junio de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
El Astaná viaja al Tour pese a la «tajante desaprobación» de la ronda
El tribunal de Arbitraje se reunirá mañana para decidir si el equipo puede correr
El Astaná viaja al Tour pese a la «tajante desaprobación» de la ronda
PLANTILLA. Vinokourov es el líder del Astaná-Würth, que hoy viaja hacia el Tour. / EL CORREO
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Para el Astaná-Würth, el Tour es una cuestión de supervivencia. O lo corre o adiós. La carrera francesa no le quiere. Le anunció el lunes su veto. Pero los corredores, citados ayer en Madrid, partirán hoy hacia Estrasburgo, sede el sábado del prólogo. Para evitar que tomen la salida, la dirección de la Grande Boucle presentó ayer un recurso ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS). Quiere cobertura para la expulsión. El organismo ya ha anunciado que tratará mañana el caso, de urgencia. La sentencia puede llegar esa misma noche o bien el viernes. Siempre antes de que arranque la carrera. Por eso, los corredores se someterán mañana a los controles de salud previos al Tour. Cumplirán ese trámite, pese a la «tajante desaprobación», según los responsables de la ronda gala, que su presencia generaría en el Tour. El ciclismo, un lío otra vez.

«Nosotros vamos a seguir el plan previsto». Marino Lejarreta, primer director del Astaná-Würth desde la retirada de Manolo Saiz por su implicación como cliente en la red de dopaje estructurada presuntamente por Eufemiano Fuentes, se mostró ayer escueto. Las palabras justas. No sabe qué les espera en Estrasburgo. Pero sí tiene una certeza: «Si no corremos este Tour...». El futuro del equipo caducaría el sábado. Sin Tour tampoco hay Vuelta. Ya lo advirtió ayer Víctor Cordero, voz de Unipublic: «Con los datos del sumario, la Vuelta habría adoptado la misma medida que el Tour». El ciclismo es un campo minado de cuentas pendientes.

Los autobuses y vehículos rotulados con el azul celeste de Astaná ya están camino de Estrasburgo. Es la rutina previa al Tour. Aunque nadie sabe si allí se quedarán para siempre al ralentí. «Si el TAS nos da la razón y nos deja correr, seguro que vuelven las filtraciones. Está claro que el goteo de información está programado», alegan desde el equipo. Por eso, los corredores querían ayer asegurarse la presencia en Francia de Pablo Antón, mánager de la escuadra y única cabeza visible tras la decapitación de Saiz. No quieren estar solos, asediados por una carrera que ha reclamado ante el T AS su expulsión «por atentar gravemente contra el ciclismo».

De lo que allí se pueden encontrar hablan las declaraciones de Jean Marie Leblanc, director del Tour: «Todo esto es escandaloso -en referencia a la trama de dopaje descubierta en España-. Estamos en el terreno del crimen organizado, con gente que gana dinero poniendo en peligro la salud de los corredores y la credibilidad de las pruebas ciclistas». Leblanc se aferró a un eslogan: Mano dura. «Expulsar a un equipo no es una decisión fácil. Sé que es injusta para los corredores que no se dopen, pero si salen más nombres de implicados tomaremos la misma medida que con el Astaná». Detrás, de sostén, tiene el hombro del Gobierno galo.

Ullrich, a la espera

Ni siquiera Ullrich, designado como heredero de Armstrong, se salva. Aunque ayer el Tour no trató este caso, Leblanc esbozó el porvenir del corredor alemán: «Si se confirma las sospechas sobre él, sólo hay dos soluciones, o su equipo le aparta o lo hacemos nosotros».

De momento, tanto Ullrich como el Astaná se dirigen hacia Estrasburgo. El TAS dirá si es un viaje a ninguna parte. Esa decisión pude suponer un cisma en el ciclismo mundial. La Unión Ciclista Internacional (UCI), madre del UCI Pro Tour y enfrentada por el poder en este deporte a las grandes vueltas, sigue alienada en la trinchera del Astaná. Su portavoz, Enrico Carpani, anunció ayer que la entidad no tomará medias hasta que se levante el secreto del sumario, que no puede actuar en función de informaciones periodísticas.

Desde hace tres años, desde que se gestó el UCI Pro Tour, se afilaban los cuchillos para la batalla entre la UCI, por una parte, y el Tour, el Giro y la Vuelta, por otra. Ya hay fechas para ese conflicto: hoy, el TAS nombrará un juez único para tratar el caso del Astaná; mañana o el viernes se sabrá si el equipo tiene futuro. Si no corre el Tour, desaparecerá y la UCI acusará el golpe. Si le dan permiso para salir, reaccionará la bilis del Tour. Es el tópico ciclista: el Tour no perdona.

Aunque hay un dato que puede dulcificar el conflicto. Lo desveló ayer el ciclista Kashechkin, miembro del Astaná. El presidente de Kazajistán ha llamado a su homólogo francés, Jacques Chirac, para mediar en este caso. Francia tiene muchos intereses comunes con empresas gasísticas y petroleras de la república asiática. El Tour, además, dispone ya el aviso de que el máximo dirigente kazajo asistirá a etapas de la ronda. Incluso se especula con la posibilidad de que alguna entidad de Kazajistán compre a Saiz la licencia del UCI Pro Tour. Eso salvaría al equipo.



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