El pleno del Congreso de los Diputados abrió ayer una vía, aunque tímida, para atender la petición formulada por el lehendakari del Gobierno vasco al ministro de Industria, José Montilla, para que la sede la Comisión Nacional de la Energía (CNE) sea trasladada de Madrid a Bilbao. Con los votos en contra del Partido Popular, la Cámara aprobó una moción previamente pactada por el PNV y los socialistas en la que se insta al Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero a «iniciar conversaciones» con el Ejecutivo vasco sobre la descentralización de organismos reguladores.
De forma intencionada, el texto no hace referencia a un organismo concreto ni a un compromiso definitivo de traslado, ya que el asunto aún no está lo suficientemente 'maduro' como para descender a esos detalles. La moción «permite abrir formalmente una puerta a la discusión del tema y supone un primer paso importante», señaló ayer a EL CORREO el parlamentario nacionalista José Ramón Beloki.
La moción reclama al Gobierno, en términos también globales, que profundice en la política iniciada hace tiempo de descentralización de organismos, que por ahora tan sólo ha tenido un episodio: el traslado de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) a Barcelona.
Petición del lehendakari
La petición oficiosa, pero solemne, de que el órgano regulador de los mercados energéticos se instale en Bilbao la realizó el lehendakari del Gobierno vasco el pasado día 8. En un acto celebrado en la capital vizcaína por la patronal de operadores de productos petrolíferos, Ibarretxe, en presencia del ministro de Industria, pidió al Ejecutivo central que continúe con la tarea descentralizadora. Así, justificó que Bilbao sería una «magnífica» ubicación para la CNE porque esta ciudad siempre ha tenido una importante vinculación con la energía y es en la actualidad la sede de varias empresas significativas del sector, como es el caso de Iberdrola o Naturgás.
El texto de la moción aprobada ayer encaja -recordó Beloki- con las manifestaciones realizadas recientemente por Montilla en el Congreso, ante una interpelación del PNV. El ministro aseguró que el Gobierno socialista tiene la intención de continuar con la estrategia «policéntrica» para los organismos reguladores, si bien advirtió de que este tipo de decisiones no se pueden improvisar y deben responder a un análisis general. Los nacionalistas creen que, al menos, el compromiso de iniciar conversaciones con el Gobierno vasco permitirá avanzar en la concreción de las intenciones reales del Ejecutivo central, así como profundizar en la reclamación concreta de la sede de la CNE.
La portavoz del PSOE y diputada por Vizcaya Arantza Mendizabal aseguró que su partido comparte la filosofía de descentralización, si bien pidió «tranquilidad» al PNV sobre su pretensión para «administrar bien los tiempos y que las cosas se hagan bien, bajo criterios de eficiencia y transparencia».
El Partido Popular fue el único grupo que se opuso a la moción. Su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, justificó el rechazo de su formación a la iniciativa porque «no se ha planteado bajo criterios de eficiencia e independencia, sino a través de criterios políticos y electoralistas, relacionados con el poder».