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Miércoles, 28 de junio de 2006
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Hamás y Fatah logran un confuso acuerdo que implícitamente reconoce a Israel
El documento ahonda las diferencias entre las facciones palestinas y pone en cuestión la tregua observada hasta hoy por todos los sectores de Hamás
Hamás y Fatah logran un confuso acuerdo que implícitamente reconoce a Israel
A LA ESPERA. Soldados israelíes duermen junto a la frontera de Gaza mientras aguardan órdenes. / AP
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Después de un mes de intensas negociaciones y sucesivas crisis, representantes de Fatah y Hamás, de segunda fila, firmaron ayer en Gaza un confuso acuerdo que aparentemente reconoce al Estado de Israel en las fronteras de 1967 y limita el derecho a la lucha armada a los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza. El histórico compromiso no llegó a ser firmado por el presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) ni por el primer ministro, Ismael Hanniya, puesto que éste último ha pasado a la clandestinidad debido a las amenazas de muerte de Israel, que anoche calificó el acuerdo de «irrelevante».

Según fuentes relacionadas con la negociación -pues el texto todavía no se había hecho público anoche-, el acuerdo, basado en el documento de los prisioneros, satisface a todos, aunque algunos indicios señalan que está muy lejos de resolver de las divergencias entre las dos principales fuerzas palestinas.

Un portavoz de Hamás rizó el rizo al destacar que el compromiso contempla el establecimiento de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza, pero añadió que «eso no significa que Hamás reconozca el derecho a existir de dos Estados» en la Palestina histórica. La confusión también se refleja en las declaraciones de otro portavoz de Hamás, quien, a la pregunta de un periodista de si lo acordado significaba que el grupo gubernamental integrista haya reconocido a Israel, respondió: «Yo no diría eso, aunque usted puede decirlo».

Los actores son, además de Hamás y Fatah, todos los grupos palestinos minoritarios, con la excepción de la Yihad Islámica, que declaró que rechaza varios puntos del documento y que cuestiona otros. La Yihad continuará con la lucha armada como ha venido haciendo, sin atender a este compromiso.

El panorama se ha complicado considerablemente desde la captura del soldado Guilad Shalit el pasado domingo en una base militar israelí limítrofe con la franja de Gaza, una operación que se han atribuido simultáneamente las milicias de Hamás -las Brigadas Izz al-Din al-Qasam-, los Comités de Resistencia Popular y el Ejército Islámico.

No está nada claro si se está asistiendo a una escisión en el seno de Hamás, una formación fundada en los años ochenta y que hasta ahora se había mostrado como un sólido bloque sin fisuras.

En medios fundamentalistas se comenta el disgusto que tiene Hanniya con la captura del soldado. Su Gobierno ha insistido en las últimas horas en pedir la liberación de Shalit, pero los milicianos no han dado su brazo a torcer.

El comportamiento activista indica que no obedecen a Hanniya sino a Jaled Mashal, quien desde Damasco estaría moviendo los hilos de los activistas, o al menos de un sector de las mismos. A diferencia del jefe del Ejecutivo, desde el domingo, Mashal ha observado un riguroso silencio que se interpreta como un apoyo tácito a la captura del soldado. La incógnita que queda por despejar es si estas diferencias se van a escenificar de alguna manera en un futuro próximo y si las disensiones conducirán a una escisión en toda regla dentro del principal partido fundamentalista palestino.

De esta confusa situación también se desprende el interrogante de si un sector de las milicias de Hamás, el afín a Jaled Mashal, va o no a reanudar la lucha armada. En las últimas semanas las Brigadas Izz al-Din al-Qasam han disparado varios cohetes contra Israel y el domingo participaron en el ataque contra la base militar de Karem Shalom. En estos momentos todavía es difícil de determinar qué parte cuantitativa y cualitativa de las milicias van a reanudar la lucha armada, si es que ésas son las órdenes de Mashal.

Acuerdo inservible

Que el acuerdo podría no servir de mucho quedó patente a media tarde cuando un vehículo explotó en el centro de Gaza causando la muerte a un miliciano de Hamás. El atentado no fue reivindicado por nadie, pero revela la intensidad de las diferencias entre los integristas y Fatah. Según algunos analistas, la explosión de Gaza habría sido provocada por milicianos de Hamás y se enmarcaría dentro de las luchas fraticidas interpalestinas.

Por otra parte, el Ejército no fue capaz de confirmar si había sido secuestrado o asesinado un colono israelí de 18 años, oriundo del asentamiento de Itamar, en la Cisjordania ocupada, desaparecido desde el lunes. La Policía palestina dijo que había encontrado el cadáver de un hombre que podría corresponderse con el del joven colono.



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