El fundador de ETA y miembro de la ejecutiva de Aralar Julen Madariaga, detenido en Francia por su presunta relación con la red de extorsión de la banda, ha asegurado que los dos empresarios navarros arrestados y puestos en libertad quisieron entregar el dinero a ETA «de forma voluntaria», «siempre que fuese para favorecer la paz».
En una entrevista concedida al 'Diario de Noticias', Madariaga reconoce que «de una manera u otra» ha colaborado con empresarios para que pagasen el chantaje de la banda porque «así me lo pidieron». En el caso de los industriales navarros José Javier Azpiroz y Juan María Saralegi, explica que un abogado «les dijo que había contactado conmigo para que les ayudase y sé que se mostraron encantados porque me conocen desde hace años». Madariaga apela a su «deontología» para insistir en que nunca ha dado «un portazo en las narices» a nadie que estuviera siendo extorsionado por ETA. «He prestado ayuda jurídica y humana», reconoce.
El dirigente de Aralar admite que se había comprometido a dejar a su amigo abogado y a los empresarios en un lugar concreto, «pero entre medias llegó el 22 de marzo y el alto el fuego». Aunque creyó que con la nueva situación se habían echado atrás, explica que al cabo de unas dos o tres semanas se juntó con su amigo, quien le dijo «que los empresarios ya tenían destinada esa suma que se les pedía, pero quisieron hacer la entrega voluntariamente con la condición de que fuese para favorecer la paz. Yo se lo conté a los otros y les dije que habían hecho especial hincapié en que el dinero fuese para paz; me prometieron que así sería». Por fin, explica, los empresarios pidieron a su compañero «que me preguntara si me importaba llevar el dinero y así fue».
Madariaga destaca que el juez Marlaska «sabe perfectamente cuál es mi posición respecto a ETA y lo crítico que he sido». A su juicio, «nadie cree la versión oficial» sobre estos hechos. Además, tacha de «inverosímil» la imputación del dirigente del PNV Gorka Agirre.