La 'Supersur' sólo puede hacerse realidad con un crédito a su medida. La Diputación se ha embarcado en la mayor operación financiera de su historia para construir la autopista alternativa a la A-8 y otras carreteras complementarias. Un crédito de 1.060 millones de euros -176.000 millones de las antiguas pesetas- liderado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), y con un plazo de 30 años. Ante tan fuerte desembolso, las entidades financieras han exigido que la Diputación garantice los pagos frente a cualquier imprevisto.
La institución foral escenificó la firma de los documentos con la solemnidad de las grandes ocasiones. En realidad se trata de dos créditos, uno con el BEI por 622 millones y otro con siete bancos locales por 438. Junto a la BBK y el BBVA, participan el Santander Central Hispano, Banesto, La Caixa, Caja Laboral y Banco Guipuzcoano. El diputado general agradeció a todas estas entidades su «compromiso» con este proyecto «estratégico».
José Luis Bilbao no hizo referencia en su discurso a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que cuestiona el peaje de la A-8. Aunque la resolución no es firme -ha sido recurrida ante el Supremo- ha abierto un debate sobre la financiación de las infraestructuras, ya que los jueces consideran que la recaudación de la autopista no puede destinarse a otras carreteras; y ésta es una de las fuentes de recursos que contempla el modelo financiero.
Las cifras son apabullantes. La primera fase de la 'Supersur' entre Trapagaran y Bilbao, exigirá una inversión de 800 millones de euros de este año, «925 a precios corrientes». A esta factura se suman otros 202 millones para prolongar la 'Supersur' hasta Venta Alta; 200 para el Eje del Ballonti y el corredor del Cadagua y 137 para la modernización de la A-8. En total, 1.464 millones para renovar la maltrecha red de carreteras del territorio. Además del 'supercrédito', la Diputación sufragará las obras con aportaciones de su presupuesto -231,2 millones- y con dos peajes, el de la futura autopista y el que ya se paga en la A-8.
Garantizar los pagos
Este último ingreso se verá comprometido si el Supremo confirma la sentencia del Tribunal Superior. El proceso durará unos tres años y la Diputación está convencida de que se resolverá a su favor, pero antes de rubricar el crédito se ha introducido una cautela. Un documento aprobado recientemente por el Consejo de Gobierno garantiza que la empresa foral Interbiak, que es la que firma los contratos, «contará en todo momento con los recursos suficientes» para afrontar los pagos, en previsión de «posibles perjuicios» a las entidades financieras. Y si por cualquier motivo «se anula, rescinde o modifica la normativa aplicable», la Diputación hará «las aportaciones adicionales que resulten necesarias».
Bilbao aseguró que la Diputación «responderá como siempre ha respondido» a sus compromisos. Los pagos son semestrales y hasta 2013 sólo se abonarán los intereses. La cuota es variable y el año más exigente, en torno a 2015, habrá que pagar 50 millones. En total, las arcas forales se dejarán 750 millones intereses. Son las cifras de una hipoteca de gigante para un proyecto que rompe moldes en las obras públicas de Vizcaya. Al desafío financiero le sucederá el técnico: la construcción de 15 kilómetros de autopista, encadenando túneles y viaductos, a partir de la primavera de 2007.