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Domingo, 2 de julio de 2006
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VIZCAYA
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200 aficionados al deporte rural compiten en la final de Berriz
El III Encuentro de Juegos Vascos reunió a equipos mixtos en representación de 18 municipios
200 aficionados  al deporte rural compiten en la final de Berriz
TRADICIÓN. Los equipos se emplearon a fondo en las distintas disciplinas. / MITXEL ATRIO
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Más de doscientos deportistas aficionados se reunieron ayer en Berriz para disputar la final del III Encuentro de Juegos Vascos de Euskal Herria, también denominados Xiba (peonza), que fueron organizados por la federación de ikastolas y las escuelas de deporte rural. Al estilo de las olimpiadas, y vestidos con las camisetas y pañuelos distintivos de cada equipo, los participantes salieron al campo de fútbol detrás de los estandartes de sus respectivas localidades, preparados para participar en pruebas tan diversas como el levantamiento de piedra o sokatira.

De los 24 pueblos finalistas, procedentes de los tres territorios históricos, junto a Navarra, la Baja Navarra y Zuberoa, 18 acudieron a la cita de Berriz, que celebra sus fiestas. Cada equipo estaba compuesto por seis hombres y seis mujeres que compitieron de manera conjunta. «Hemos adaptado casi todas las pruebas, no sólo para que las mujeres tomen parte en los juegos, sino para que pueda entrar quien lo desee», explicó Aitor Esnaola, uno de los organizadores y trontzalari.

«Reforzar relaciones»

«El objetivo no es ganar, sino recuperar juegos y deportes tradicionales que están a punto de perderse, y reforzar las relaciones entre pueblos y los distintos territorios», precisó. Quizá por eso la diferencia entre el segundo y el tercer puesto la dirimió el nombre del proyecto. Los deportistas de Idiazabal fueron mejores a la peonza y eso les dio la ventaja definitiva sobre los navarros de Irañeta. La primera 'txapela' fue a parar a manos de los participantes de Asteasu.

Las pruebas de sokatira fueron las más jaleadas por el público. También despertaron interés los bailes típicos que algunos de los equipos mostraron sobre el césped, bajo un calor intenso. Algunos participantes llegaron a abanicar a sus compañeros con el estandarte del equipo mientras éstos levantaban el yunque. Otros jugaron a empaparse con las botellas de agua, y la gran mayoría cogía su cámara de fotos o el móvil en cuanto dejaba de competir para grabar el evento.

El buen humor no era exclusivo de los deportistas. En las gradas, un nutrido grupo de amigos de Trapagaran animaron a los suyos al ritmo de bombo e irrintzis. La competición concluyó con la exhibición de los barrenadores de esta localidad. Por primera vez, hombres y mujeres se ejercitaron en el duro empeño de practicar agujeros en la piedra con una barra de hierro de doce kilos como única herramienta. No era de extrañar que las bertsolaris recordaran en una de sus intervenciones que había sido una suerte que no hubiera controles antidoping.



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