El Correo Digital
Lunes, 3 de julio de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Una gran novela del mar
A comienzos de verano elaboro la lista de los libros que tengo intención de leer durante julio y agosto. Luego nunca los leo, pero al menos me entretengo mientras elaboro la lista. Esta vez he llegado a una terrible conclusión que compartirán muchos lectores y lectoras de mi época: las novelas del mar dejaron de existir cuando empezamos a hacernos mayores.

Recordad aquellos veranos de la adolescencia en los que quienes ya padecíamos gozosamente el vicio de la lectura teníamos a Stevenson, London, Conrad, Baroja, Melville... Pienso que las novelas con el mar como protagonista fueron -y siguen siendo- esenciales para la educación de una persona en proceso de formación. Sin embargo, superada cierta edad los libros del mar desaparecen de nuestra vida, convertidos en islas a la deriva -tomo prestado el título de aquella hermosa traducción de otra novela del mar, esta de Hemingway, publicada por el Libro de Bolsillo- en la memoria de nuestra juventud perdida.

Pues bien, lectores y lectoras: si compartís conmigo esta melancolía, debéis buscar en las librerías una gran novela del mar nueva, de riguroso estreno. Se titula 'Autómata' y la ha escrito Adolfo García Ortega, probablemente el mejor novelista español de su generación. Publicada por Bruguera, mítica editorial de nuestra juventud que de entre las brumas regresa a la línea del horizonte con Ana María Moix al timón, 'Autómata' es una novela que no deben perderse quienes alguna vez vivieron las aventuras de Lord Jim, John Silver o el capitán Chimista. Todos ellos están en esta novela extraordinaria cuyo alcance, sin embargo, va mucho más allá de la simple recreación de cierto espíritu aventurero. Me sentí embrujado por el periplo marítimo -y filosófico, existencial, histórico, mágico, emocional- que propone 'Autómata'. Si Borges hubiese escrito una novela, podría haberse parecido a ésta. No diré una palabra sobre su contenido, sólo que al terminarla -es uno de esos libros donde, a medida que pasas páginas, te entristece sentir que el final, la despedida, está cerca- sentí que viajaba a mi propio pasado: me vi leyendo, muchos años atrás, una novela de aventuras marinas. Por eso os sugiero que leáis 'Autómata'. Contiene el mayor tesoro imaginable: instantes de vuestra propia juventud perdida.



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