¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que se aborde un gran proyecto para el monte Ar-txanda? ¿Saben nuestros políticos el potencial que tiene este monte en los planos del ocio, el tiempo libre y el turismo? Nuestros representantes institucionales, durante las dos últimas décadas y después del desmantelamiento industrial, han ido 'apostando' y dirigiendo la villa para convertirla, fundamentalmente, en una ciudad de servicios. Después del milagro llamado Guggenheim y del acierto en la ejecución de otros proyectos en Bilbao y su provincia, las líneas maestras están claramente trazadas. Esto no tiene marcha atrás, no podemos parar en nuestras pretensiones para crear más atractivos turísticos, para que quienes vengan a visitarnos prolonguen sus estancias o repitan los que ya vinieron.
Los representantes políticos de todos los partidos y de todas las instituciones, junto con las empresas potentes del entorno, tienen el deber de seguir construyendo la ciudad en una de sus principales coordenadas, los servicios, para crear empleo y riqueza. Pienso que en el plano del ocio y el tiempo libre nuestro dinero debe ser invertido en infraestructuras con carácter 'definitivo', singulares y únicas en el mundo, que además sean un referente turístico y cultural. Los espectáculos temporales deben ser complementarios al ocio y no el 'motor' de la ciudad de servicios que buscamos. No estoy de acuerdo con que el dinero de mis impuestos se dilapide en unas cuantas horas o días, con la excepción de que se tratase de unos juegos olímpicos. No podemos perder el tren de la competitividad, otras ciudades están trabajando en grandes proyectos. Nuestros representantes tienen el deber de hacer algo importante en Artxanda.