El Correo Digital
Lunes, 3 de julio de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Montenegro
Llama la atención el hecho de que dos países con afinidad geográfica, racial, histórica y cultural, como son Serbia y Montenegro, no hayan sido capaces de vivir juntos en pleno siglo XXI, culminando así un proceso instigado más por la ambición de políticos mesiánicos que por el sentimiento o la necesidad de independencia de sus pueblos, como la experiencia suele demostrar la mayor parte de las veces. Este hecho, en el fondo, constituye un fracaso y una tragedia para Europa y para el mundo, por pacífico que haya resultado, al igual que lo ha sido el desmembramiento de Yugoslavia, a pesar de la euforia con que ha sido recibida la secesión de Montenegro por todos los nacionalismos, dispuestos a arrimar el ascua a su sardina particular, mostrando su apoyo a unos políticos que hacen gala de un pseudoeuropeísmo más cercano a la tribu que a una Europa realmente sin fronteras.



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