El Correo Digital
Lunes, 3 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
Libre como el viento
El saxofonista y flautista Jorge Pardo actúa hoy en el Getxo Jazz
Libre como el viento
INDEPENDIENTE. «Me considero un privilegiado por tocar en mi propio país», dice Jorge Pardo. / B. CASTILLO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
AGENDA DE HOY
19.30. En la plaza del Getxo Antzokia, con entrada libre, tocan los catalanes de Albert Sanz & Organics.

21.30. El concierto estelar de la jornada comienza con el concurso de jóvenes grupos europeos, en el que participan los daneses de Jazz Kamikaze. Una hora después será el turno del jazz flamenco de Benavent (bajo), Di Geraldo (batería) y Pardo (flauta y saxofón).

Exposición. El Café Satistegi, de Algorta, acoge una muestra del fotógrafo José Manuel Horna, con el título 'Round jazz'.

Publicidad

Se nota que Jorge Pardo sintoniza con sus colegas de escenario. Está cómodo y arropado junto a Carles Benavent y Tino Di Geraldo, con los que actúa hoy en Getxo. La suya es una nueva propuesta «sin precedentes», como el título del próximo disco que sacarán al mercado el próximo otoño. «Es el primer trabajo que hemos afrontado en un estudio. El anterior se grabó en directo, así que es novedoso en su concepto y en su elaboración».

Allá por diciembre de 1999 editaron un cedé grabado en el Teatro Central, titulado 'El Concierto de Sevilla'. Lo de la madurez aportada por los tres a 'Sin precedentes' es una cuestión que Pardo admite casi a regañadientes. «Eso es algo que no me corresponde a mí enjuiciarlo, pero va pasando el tiempo, vamos acumulando experiencias e influencias musicales que se plasman en las obras. A cada paso que das eres más maduro, aunque a mí me gusta seguir siendo inmaduro».

A su juicio, «la madurez está reñida con el mismo concepto del arte, porque el artista que está seguro de todo aporta menos intuición y menos espontaneidad a su obra. Y esos son unos ingredientes importantes en el jazz», dice. Tras integrarse en un sexteto, ahora Jorge Pardo goza en trío de la espontaneidad de un músico libre como el viento de sus instrumentos: «Cuando hay más espacios en el arco de la orquesta, los movimientos posibles también son mayores. La verdad es que tenemos más libertad, y mis compañeros y yo disfrutamos de ella». Aunque cada uno de los tres procede de mundos musicales diferentes, tienen el territorio común del flamenco y también que ninguno de ellos ha nacido en una familia flamenca.

Pardo, Benavent y Di Geraldo se nota que son amigos, porque la sintonía personal transciende al escenario. «Eso es lo que ocurre en las músicas que tienen un importante componente en la improvisación. La comunicación entre los que están en el escenario es muy importante. Si es fluida y hay complicidad eso se transmite al público».

Pero él es de esos músicos que se entrega en cada actuación y que, después, quiere gozar con sus amigos de un rato más de la complicidad que aporta la noche, los bares y conversación. Es una especie de descompresión que necesita, «porque si el concierto ha ido bueno no puedes aterrizar inmediatamente para poner los pies en la tierra. Entonces mi espíritu está volando y necesito continuidad para aterrizar poco a poco».

Ayuda mediática

El flautista reconoce que le absorbe lo que hace y apenas goza de tiempo libre para otras cosas. Le gustaría escuchar los trabajos de otros grupos que se dedican a la fusión del flamenco y el jazz, pero sólo puede abarcar a aquellos de los que le hablan. Confiesa que le llegan «noticias de las bandas de jazz y flamenco, pero generalmente son de los mejor promocionados, lo que me parece injusto, porque hay buenos grupos que no tienen esa ayuda mediática».

Se ve que el mundo de la promoción, de las modas y el mercado musicales no casan con él. Paraexplicar la injusticia que viven algunos artistas se hunde en la Historia: «Aunque el Imperio Romano ha desaparecido, parece que la época del imperio no. Ahora, en la música, los emperadores son las casas de discos y los medios de comunicación».

Él sabe que es de los pocos que puede vivir de este estilo en España. «Me considero un privilegiado por poder trabajar en mi propio país e ir a los festivales». Parte de la culpa es de los propios certámenes, que persiguen el protagonismo, «Aunque no es el caso de Getxo, ocurre que los festivales buscan el renombre a través de la contratación de figuras mediáticas que, en algunos casos, ni siquiera tienen que ver con el jazz».



Vocento