25 de mayo de 2003. Gran Premio de Francia. Dani Pedrosa (125cc), Toni Elías (250cc.) y Sete Gibernau (MotoGP) firman un inédito pleno español de victorias. Tres años y un mes después, en Donington se repitió la historia. A Bautista y Lorenzo les acompañó Pedrosa como único repetidor de la efemérides. Un trienio después, el menudo piloto catalán que se hacía un hueco en el Mundial de velocidad es ahora la principal pesadilla de Valentino Rossi. De meritorio a campeonísimo, como su ídolo transalpino.
La de ayer fue la segunda victoria de la temporada para Pedrosa, cincelada con gran claridad desde que superó a Marco Melandri con un cambio de ritmo que no pudo seguir ninguno de sus rivales.Mientras el español ponía metros de por medio, tras él se hizo una lectura distinta. El caso es que Nicky Hayden no estuvo en ningún momento a la altura de las circunstancias y cedió mucho terreno a sus rivales en la clasificación del campeonato, mientras Rossi demostraba estar hecho -todo el mundo lo sabe- de una pasta exquisita y acabó remontando de manera casi inverosímil. Cada vez está más claro que los tres aspirantes al título no pueden ser otros que los tres citados.
Con muy poco tiempo de descanso desde la carrera holandesa, Rossi llegó con molestias en su fracturada muñeca derecha y, además, la puesta a punto de su Yamaha volvió a sufrir un retroceso que le trajo de cabeza durante todo el fin de semana, lo que le hizo cosechar el peor resultado de entrenamientos en Inglaterra, una pista en la que sus actuaciones se han contado casi siempre por victorias. Echando mano de la estadística, aquella undécima posición que fue su peor resultado en 2001 le acabó llevando a la victoria. Ayer, casi más de lo mismo de no mediar un pletórico Dani Pedrosa que tuvo la suerte de los elegidos al no pasarle factura el único fallo que cometió en su pulso con Melandri con la carrera aún recién nacida.
Sólo un fallo
La carrera de MotoGP no fue espectacular como en otras ocasiones y fue el español, quizá, el gran culpable. Desde que accedió al liderato de la misma se encargó de dejar claro que el primer peldaño del podio estaba sentenciado y dejó la responsabilidad de entretener al público al campeón Rossi, quien desde atrás tuvo que remontar prácticamente durante toda la prueba hasta que llegó al grupo que luchaba por la segunda posición, en donde el único que se lo puso difícil fue su compatriota Marco Melandri.
El piloto de Honda intentó hasta el último momento desbancar al sempiterno número 46 y forzó la situación hasta límites insospechados, pero lo cierto es que Rossi es campeón por algo y se lo demostró en la complicada horquilla Melbourne, en la que en una jugada magistral ahogó las posibilidades de su rival de ser segundo.
Nicky Hayden, que continúa líder de la tabla por 26 puntos, estuvo como ausente y sin poder entrar en ningún momento en la batalla y eso que en 'warm up' fue el más rápido. Salió regular, fue a peor -llegó a estar duodécimo en carrera- y al final mejoró algo, en parte por su esfuerzo y también por los percances de rivales que iban por delante de él y se acabaron retirando, para concluir séptimo y su liderato, cuestionado.