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Lunes, 3 de julio de 2006
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México vivió la jornada electoral más reñida de su historia
Los candidatos ofrecen llegar a un acuerdo nacional que permita solucionar los grandes problemas
México vivió la jornada electoral más reñida  de su historia
VOTO SECRETO. Mexicanas entran en las cabinas colocadas al efecto en San Bartolomé Quialana para votar en las presidenciales. / AP
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Sin apenas incidentes, transcurría ayer la más reñida contienda presidencial en la historia de México en la que la izquierda tenía el triunfo al alcance de la mano. Los tres principales aspirantes a la presidencia votaron antes del mediodía. Según las últimas encuestas, Andrés Manuel López Obrador era el líder con 36% de los votos, seguido del aspirante oficialista Felipe Calderón con 34% y del priista Roberto Madrazo, 27%.

El más madrugador fue Obrador, de la Alianza Por el Bien de Todos (Partido de la Revolución Democrática PRD, Partido del Trabajo PT, y Convergencia). Vestido de manera informal, salió de su domicilio en la colonia Copilco, al sur de la ciudad de México, 15 minutos antes de las 8 de la mañana, la hora de apertura de los colegios.

Acompañado de sus hijos, sólo dijo estar «bien y de buenas» tras depositar su voto. No hizo más declaraciones para evitar ser malinterpretado, señaló.

El representante del gubernamental Partido Acción Nacional (PAN) votó en el barrio residencial de Las Águilas, al sur del Distrito Federal (DF). Llegó a su mesa, una de las 130.500 instaladas en todo el país, vestido con traje y corbata y acompañado por su esposa y sus hijos. Sobre las 11.15 de la mañana, ya ejercido su derecho, sostenía: «Hoy será un gran día para México».

El tercero con posibilidades, un poco más remotas, de ganar la contienda es el representante del Partido Revolucionario Institucional (PRI). De acuerdo a la costumbre mexicana que da gran importancia al desayuno, Madrazo se reservó tiempo para esta tradición en Villahermosa, la capital de Tabasco, su estado natal, donde también voto.

«Esperamos elecciones limpias, con certidumbre jurídica», dijo después de votar a las 11.25. Informó que al mediodía se trasladaría al DF para seguir desde la capital de la nación el desarrollo de la jornada.

Por su parte, el presidente mexicano, Vicente Fox, aseguró que las elecciones van «requetequebien» tras emitir su papeleta acompañado de su esposa, Marta Sahagún, y su hija mayor, Ana Cristina, y guardar colar junto al resto de los votantes.

En paz y en orden

El diputado Juan Ignacio Salafranca, jefe de la misión de observadores de la Unión Europea, aseguró que pasadas seis horas de abiertos los colegios, se realizaba «en paz y orden», a pesar de que en algunas mesas especiales quedaron desbordadas por la masiva participación de votantes.

Sin embargo, la presidenta del PRI en el DF, María de los Ángeles Moreno, denunció que se habían registrado más de 500 violaciones a la norma electoral. «Lamentablemente estos no serán unos comicios que tengan nada que ver con la democracia, sino con la trampa y la ambición de poder desmedida», enfatizó, acusando directamente a los perredistas, incluido su candidato presidencial y el aspirante a la gobernación del DF, Marcelo Ebrard.

En esta trascendental jornada, más de 71 millones de mexicanos elegirán -además de al presidente que gobernará los próximos seis años a 500 diputados y 128 senadores, 4 gobernadores, incluidos el del DF, y varios alcaldes y concejales en las 300 circunscripciones en las que se dividen las 32 provincias del país de 106 millones de habitantes, de los que 50 son pobres.

Más de 340.000 miembros de los cuerpos de seguridad garantizaron la seguridad de la jornada, a la que se sumaron los 12.000 observadores nacionales y más de 1000 extranjeros.

El Instituto Federal Electoral (IFE) es responsable absoluto de los comicios y el único con autoridad oficial para dar resultados, que llegarán a las 11 de la noche (las 6 de la mañana de hoy en España).

Participación elevada

El IFE estimó que la participación será elevada, en torno al 60%. Los partidos también habían pedido asistencia masiva a sus simpatizantes para que el resultado sea claro.

Si los ojos de todos están puestos en la presidencia, los partidos y los mismos aspirantes miran la composición del próximo Congreso. Frecuentemente, los electores votan como presidente a un partido pero la mayoría legislativa se la dan a otros, con lo que la gobernabilidad suele ser complicada. Eso le pasó a Fox. Él ganó para el PAN la presidencia, pero el Congreso estaba dominado por el PRI.

Todos los candidatos presidenciales han ofrecido llegar a un pacto nacional.



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