Si la votación es el ejercicio máximo de la democracia, el presidente Vicente Fox, y un poco antes el favorito a sucederle en Los Pinos, dieron ejemplo de ello al esperar casi una hora en la cola formada por ciudadanos listos para ejercer su derecho. Solamente discapacitados y mayores de 70 años tuvieron preferencias.
Domingo Basurto Martínez es uno de los 106 millones de mexicanos de a pie pero no dudó en montarse en un autobús y viajar 22 horas desde Monterrey, capital del estado de Nuevo León, hasta Acapulco, estado de Guerrero, para cumplir con la tarea de ser presidente de una mesa.
En declaraciones al diario 'El Universal', manifestaba orgulloso que merecía la pena hacer semejante trayecto porque «el país busca un cambio y de esta forma se cumple con el Gobierno».
Cuando termine, volverá a desandar el largo camino, sin apenas haber disfrutado de su esposa y dos hijos de 7 y 9 años porque el mismo lunes emprenderá el regreso para incorporarse a su trabajo, de un mes de antigüedad, en una empresa constructora de la industrializada capital norteña, que además de darle 4 días de permiso le pagó el billete.
Sin embargo, no todos comparten ese espíritu y han sido varios los casos denunciados por los «cazamapaches», definición que se les da a los que persiguen la compra de votos.
María de Jesús González, vecina de la comunidad de Telixtac, una de las muchas regiones donde la pobreza que afecta a 50 millones de mexicanos impera, rechazó las medias que le quería regalar la hija de la candidata del PRI al gobierno de Morelos a cambio de su voto.
Corrupción
Esta práctica era habitual en el pasado pero a pesar del esfuerzo por erradicarla, todavía han sido destapados algunos casos en los que las despensas (cestas con alimentos de la canasta básica) o materiales de construcción pretenden comprar voluntades.
Pamela Molina, presidenta del Desarrollo Integral a la Familia de Veracruz y esposa del alcalde panista Julen Rementería fue una de las pilladas entregando alimentos. En Oaxaca fue descubierto un almacén con materiales de construcción que el PRI distribuía entre pobladores del distrito de Zaachila.
Pero nadie de libra de la tentación y ayer mismo era descubierto un ex edil del PRD cuando distribuía en domicilios de un municipio de Puebla «propaganda negra» contra los candidatos de la Alianza por México (PRI-PVEM).