Ramón Calderón, abogado y directivo del Real Madrid, acariciaba al cierre de esta edición, a la espera de una resolución judicial firme sobre el voto por correo, la presidencia del club blanco, al ganar las polémicas elecciones en el voto presencial.
Dos años después de triunfar en los anteriores comicios con Florentino Pérez, Ramón Calderón ascenderá al sillón presidencial tras haber cumplido casi un lustro de trabajo desde la junta directiva de la Casa Blanca. Sin el sufragio postal, la mayoría de los socios que acudieron a votar personalmente al Santiago Bernabéu dieron su respaldo a Calderón, que con 55 años presidirá la entidad con Pedja Mijatovic como director deportivo y Fabio Capello de entrenador.
Tras confirmarse su victoria en las urnas, Calderón esperaba todavía a última hora de la noche a ser proclamado presidente por la Junta Electoral. Sin embargo, Juan Miguel Villar Mir se mostró dispuesto a impugnar el resultado de las elecciones al no haberse realizado aún el recuento del voto por correo que fue suspendido cautelarmente por la juez Milagros Aparicio.
Ya desde primeras horas de la mañana los sondeos a pie de urna pronosticaban una igualada lucha entre Ramón Calderón y Juan Palacios, con Villar Mir, el gran damnificado por la anulación del voto por correo, en tercera posición en las encuestas. El empresario unido a Carlos Sainz anunciaba sin embargo, nada más cerrarse la carpa del Santiago Bernabéu, a las 20.15 horas, que no descartaba llevar el resultado de las elecciones a los tribunales si la Junta Electoral no realizaba el recuento de los votos por correo emitidos y suspendidos por la juez del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid .
«No se puede proclamar a nadie vencedor mientras no se recuenten 8.000 votos por correo que quedan por escrutar. Existe el riesgo de que se proclame un presidente y después sea otro, cuando se hayan sumado los votos presenciales y por correo», aseguró Villar Mir. Según el ex ministro de Hacienda y presidente de la empresa OHL, «en un plazo de dos semanas la Audiencia podría decidir que todos los votos por correo son válidos». «Habrá que esperar hasta entonces para conocer a la candidatura ganadora», insistió Villar Mir. Calderón se sentía ya, después de demasiada tensión e incertidumbre, máximo dirigente madridista, aunque en el ambiente también flotaba la amenaza de que la justicia pudiese decretar en el futuro la repetición de las elecciones por haberse privado al socio de un derecho fundamental como es el del voto por correo.
Moderado optimismo
A primeras horas de la tarde, sin embargo, fue Calderón quien se adjudicó de forma definitiva el cartel de favorito en las encuestas, con tres puntos y medio de ventaja sobre Palacios. «El socio quiere lo mismo que yo para el Real Madrid y estoy convencido de que me va dar su apoyo», manifestaba entonces Calderón. Sin embargo, una hora antes de que se cerrasen las urnas en la candidatura del directivo madridista se recomendaba «no lanzar las campanas al vuelo». Calderón y sus allegados, entonces prudentes, mantenían a las 19.00 horas un «moderado optimismo», sabedores de que las encuestas podrían dar un vuelco inesperado a última hora. En la candidatura de Palacios, en cambio, de un sentimiento de euforia se pasó al pesimismo, tras comprobar que entre 6.600 socios encuestados, Calderón había adquirido ya una diferencia sustancial. Palacios arengaba entonces a los socios más rezagados a que acudiesen a votar, aunque fuese hasta última hora.
Desde el inicio de la jornada, las encuestas colocaban a Lorenzo Sanz en la cuarta posición y a Arturo Baldasano último, pero ninguno de los llamados a perder las elecciones, que precisamente fueron los últimos en presentarse a las urnas, deseaba fiarse de sondeos. «Los datos de los que dispongo son otros. Yo seré el presidente del Real Madrid», insistía Baldasano, en el momento de mayor incertidumbre en la lucha entre Calderón y Palacios, cuando se acercaba la hora de la comida y sólo había ejercido su derecho al voto un 11% (7.492 socios) del censo. Entre las seis y las siete de la tarde, una hora antes del cierre, la cifra se elevó hasta 16.132 votantes (el 24,31%). A esa hora, en las anteriores elecciones de 2004, se había llegado al 30.81%, con más de 20.000 sufragios.
Pobre participación
Villar Mir, quien era el favorito antes de que la juez Milagros Aparicio anulase el viernes todos los votos por correo, comenzaba a asumir entonces que no estaría en la batalla final. Que el voto presencial se había decantado mayoritariamente por el abogado y directivo ligado al héroe de la 'séptima' (Mijatovic) que recurrió a los tribunales en busca de limpieza en las elecciones, y por el empresario relojero que contaba con la vieja guardia madridista encabezada por Camacho. Sin embargo, finalmente, Calderón recibía la noticia de que había sido el más votado en las urnas con una diferencia de 206 votos sobre Palacios. Lejos de celebrar el dato como una victoria, tanto él como su equipo aguardaban impacientes a que la Junta Electoral oficializara el resultado y le proclamara presidente, lo que al cierre de esta edición no se había producido.